Genealogía Genética

A muchos de vosotros que como yo no tengáis conocimientos de biología y ciencias naturales, el término genealogía genética os podrá parecer un tanto intimidante. Se trata, en realidad, de una herramienta novedosa (lleva comercializándose apenas diez años en ciertos países) que tiene el potencial de tener una utilidad única para cualquier genealogista. A continuación explicaré brevemente en qué consisten estas nuevas “pruebas genéticas”, además de una sección de preguntas frecuentes, cuyas respuestas creo que os serán de ayuda. Si tenéis más preguntas y queréis que se incluyan en el listado, poneros en contacto conmigo vía e-mail o añadid vuestra pregunta a los comentarios al final del artículo.

Una prueba genética con fines genealógicos no implica una extracción de sangre. Basta con tomar una muestra de saliva.

En primer lugar es preciso apuntar que las pruebas genéticas con fines genealógicos no implican extracción de sangre: basta con raspar durante unos segundos un bastoncillo esterilizado (aportado por la compañía en cuestión) por la parte interna de la mejilla, de forma que queden inscrustadas en el algodón las células bucales, las cuales contienen ADN: nuestra huella genética particular. Otras compañías, como AncestryDNA, aportan un tubito de plástico en el que deberemos escupir para aportar nuestra muestra de saliva. Dicha muestra se envía al laboratorio de la empresa que hayamos contratado; allí, los expertos “desglosan” nuestro ADN e identifican una serie de marcadores que compararán con aquellos marcadores que hayan identificado previamente a través de diversos grupos étnicos repartidos por todo el mundo. Mediante una comparación de dichos marcadores, el laboratorio nos dirá qué porcentaje de ADN estima que tenemos de una zona geográfica determinada, cuánto de otra, y así sucesivamente.

El valor que podemos encontrar, como investigadores, en una prueba genética puede tener varias vertientes: por un lado, nos permitirá saber a grandes rasgos de qué parte del mundo procedían nuestros antepasados; esto es especialmente interesante si uno no conoce sus orígenes, o si quisiera comprobar si puede tener antepasados de una región determinada. Por otro lado, pasaremos a formar parte de una base de datos de la empresa con la cual hayamos hecho la prueba, de forma que cualquier persona que se haga la prueba y que tenga ADN en común con nosotros aparecerá en nuestra lista de “coincidencias genéticas”: ¡de esta manera podremos identificar nuevas ramas de nuestro árbol genealógico! En tercer lugar, una prueba genética nos permitirá corroborar parentescos que previamente desconociéramos o de los que dudásemos; esto es muy útil en casos donde se desconoce la identidad de un progenitor, o por ejemplo si dos personas piensan que pueden estar emparentadas de forma más o menos cercana pero no saben o no pueden demostrarlo documentalmente.

Existen actualmente tres tipos diferentes de pruebas genéticas que conviene distinguir:

  • Prueba de ADN autosómico (Autosomal DNA en inglés) es la prueba más popular, por ser la que más se comercializa. También es la que pueden hacerse tanto hombres como mujeres. Consiste en un análisis genético del ADN de todas las ramas de las que descendemos que esté contenido en las últimas siete u ocho generaciones, lo cual implica necesariamente una limitación temporal de los propios resultados. Esto se explica porque todos heredamos un 50% de nuestros genes de nuestro padre, y el otro 50% de nuestra madre, y así sucesivamente. Con el paso de cada generación, nuestro legado genético se irá dividiendo a medida que nuestros descendientes tengan hijos y nietos, hasta un punto en el que nuestro ADN no podrá ser distinguido individualmente, sino que se habrá ido diluyendo en detrimento de la herencia genética de otros individuos de los cuales también desciendan nuestros sucesores. Por ello, a modo de ejemplo, una prueba de ADN autosómico no nos dirá si tenemos un único antepasado chino que vivió allá por el Renacimiento; en cambio, si tenemos un tatarabuelo, nacido hace unos 150 años, que fuera de origen australiano aborigen, las probabilidades de que ese “ADN aborigen” se refleje en nuestros resultados serán mayores que si vivió hace tres, diez o veinte siglos.

    Este diagrama muestra hasta qué punto una prueba de ADN autosómico puede llegar, analizando todas las líneas de las que descendemos sin diferenciar entre nuestra herencia genética materna y paterna.

  • Prueba de ADN mitocondrial (Mytochondrial DNA, o Mt-DNA, en inglés) estudia el ADN que se transmite por vía femenina, de madre a hijos. Al contrario que la prueba de ADN autosómico, la prueba de ADN mitocondrial sólo se centra en una única línea (la de la madre de la madre de la madre… de nuestra madre), y, a diferencia también del ADN autosómico, tiene un alcance temporal mucho mayor, llegando a aportar datos de nuestros antepasados que vivieron hace milenios. Dado que sólo lo transmiten las mujeres, este tipo de ADN puede ayudar a descubrir los orígenes de la madre de la madre de la madre de la madre… Y así ad infinitum (casi).  Puede ser útil, por lo tanto, si dos individuos creen descender de la misma madre, o de la misma abuela, o de la misma bisabuela (pero siempre de manera ininterrumpida y por línea femenina, dado que los hombres tienen ADN mitocondrial, heredado de sus madres, pero no lo transmiten a su prole). El motivo por el que la prueba mitocondrial la puedan hacer tanto hombres como mujeres es porque ambos sexos tienen mitocondrias, que a su vez contienen su propio material genético (Mt-ADN) que han heredado exclusivamente por vía materna.

    Este diagrama muestra la línea que se estudia con una prueba de ADN mitocondrial. Fuente: iGenea.

  • Prueba de ADN paterno (o Y-DNA, en inglés) es, como su nombre indica, la prueba que estudia la línea paterna y, como en el caso del ADN mitocondrial, puede remontarse milenios. Tiene la limitación de que sólo estudia una única línea, la masculina, pero puede ser de gran utilidad para quien quiera corroborar un parentesco entre dos personas que puedan descender del mismo padre, o del mismo abuelo, o del mismo bisabuelo… (siempre por línea masculina y de forma ininterrumpida, dado que las mujeres no tienen el cromosoma Y, y por lo tanto no lo pueden transmitir a sus hijos). Este tipo de pruebas suelen usarse sobre todo en el estudio de apellidos, pues pueden ayudar a averiguar si varias ramas con el mismo apellido comparten el mismo tronco común.

    Aquí vemos cómo una prueba de ADN paterno (Y-DNA) estudia la línea paterna indirecta. Fuente: iGenea.

¿CON QUIÉN ME PUEDO HACER LA PRUEBA?

Ya hemos visto qué tipos de pruebas están a la venta a día de hoy (abril 2017). ¿Cómo sabemos entonces qué prueba hacernos? Es importante que exploréis las páginas de cada empresa y busquéis información antes de comprometeros a dar vuestra muestra de saliva. También deberíais leer las condiciones de cada empresa en cuanto a privacidad y propiedad, para estar seguros de que vuestros datos no vayan a ser vendidos a terceros (como empresas farmacéuticas). Las principales empresas que ofrecen pruebas genéticas con fines genealógicos son:

  • AncestryDNA: es la mayor empresa de su categoría, y actualmente cuenta con unos 4 millones de usuarios que han realizado la prueba genética que ofrecen. Si bien la mayor parte de sus usuarios pertenecen al mundo anglófono, hay bastantes usuarios en el mundo hispano. ¿Sus principales defectos? Que sólo ofrecen la prueba de ADN autosómico, sólo identifican unos 25 grupos étnicos distintos, y actualmente no se encuentra a la venta en España, aunque sí se comercializa en otros países de Europa.  https://www.ancestry.com/dna/
  • FamilyTreeDNA: única empresa de su tipo dado que ofrece la gran ventaja de poder realizar los tres tipos de pruebas (autosómico, mitocondrial y paterno). Se comercializa en España así como en la mayor parte del mundo, y su base de datos no deja de crecer. https://www.familytreedna.com/
  • LivingDNA: aunque es una empresa bastante joven (fue fundada en 2016), ofrecen pruebas de ADN autosómico y han identificado unos 300 grupos étnicos en todo el mundo, por lo que sus resultados son bastante específicos en cuanto a los orígenes de nuestros antepasados. Es la única empresa de su tipo con sede en Europa, y según su página web cumple con la normativa europea vigente relativa a pruebas genéticas. https://www.livingdna.com/en-eu
  • 23andMe: es la única empresa de su tipo de combina genealogía con estudios médicos (lo cual aparentemente les ha acarreado problemas legales en el pasado). Los resultados que ofrecen incluyen informes sobre diversas enfermedades ligadas a nuestros genes, factores de riesgo y posibles reacciones a determinados medicamentos. https://www.23andme.com/
  • MyHeritage DNA: aunque la empresa es bastante popular en el mundo hispano, sólo ofrecen la prueba de ADN autosómico desde hace relativamente poco. Los resultados étnicos y coincidencias genéticas son bastante parecidos a los de 23andMe, aunque comparativamente no parecen ofrecer grandes novedades. El número de usuarios que tiene es considerablemente inferior al de otras empresas, lo cual limitará la utilidad de su prueba a la hora de comparar nuestros resultados con los de los demás usuarios. https://www.myheritage.com/dna

Estas son las principales compañías que ofrecen pruebas de ADN.

 

ALGUNAS PREGUNTAS FRECUENTES

Si ya conozco mi genealogía, ¿de qué me serviría una prueba genética?
Una prueba genética puede tener múltiples utilidades: verificar un posible parentesco familiar, aportar información sobre nuestros orígenes étnicos,  verificar un árbol genealógico, descubrir la identidad de un progenitor (en casos de hijos ilegítimos o adopciones), aportar información suplementaria sobre familias con el mismo apellido (o con apellidos parecidos), permitir focalizar nuestra búsqueda en una zona geográfica determinada, saber más sobre nuestros antepasados más remotos, y conectar con parientes genéticos.

Los resultados de nuestra prueba se mostrarán por orden de coincidencia genética. Fuente: Family Tree Magazine.

¿Cuánto cuesta una prueba genética?
Depende de cada empresa, y depende del tipo de prueba que escojamos. Los precios suelen oscilar entre los 60 y los 200€ por prueba, aunque también se ofrecen descuentos en conferencias y eventos. Para más información, recomiendo que consultéis la página web de la empresa con la que queráis haceros la prueba.

¿Cómo son los resultados que recibiremos?
Cada empresa presenta los resultados a su propia manera, pero normalmente veréis una estimación de qué porcentaje genético pertenece a cada grupo étnico que el laboratorio haya detectado en vuestro ADN. También podréis ver un mapa de la zona en cuestión, con información sobre la historia de los pueblos de dicha zona, y generalmente tendréis acceso a una base de datos con usuarios que tengan coincidencias genéticas con vosotros.

Ejemplo de una estimación de grupos étnicos. Fuente: AncestryDNA.

¿Cómo heredamos el ADN de nuestros antepasados?
Nuestro ADN se compone del 50% de ADN que hemos heredado de nuestra madre y el otro 50% de nuestro padre. En otras palabras, hay un 50% que heredamos de cada uno de nuestros progenitores y, al mismo tiempo, otro 50% que se pierde con cada salto generacional. Nuestros padres habrán heredado el 50% de sus genes de sus respectivos padres y madres. Eso también será así en el caso de mis hermanos, que tendrán el 50% de los genes de nuestro padre y el 50% de nuestra madre. No obstante, el tipo de genes que hereden será distinto al que hayamos heredado nosotros; es decir, ambos habremos heredado la misma cantidad, pero el tipo de genes será siempre distinto, como se explica en la siguiente imagen donde las letras que componen los nombres de los abuelos representan genes, y éstas se transmiten de forma aleatoria a sus hijos, y de éstos a sus nietos.

Esta imagen muestra la manera aleatoria en la que heredamos nuestros genes. Fuente: AncestryDNA.

¿Tiene sentido que mi hermano se haga la misma prueba que yo?
Sí. Todo individuo hereda un 50% de su materia genética de su padre, y el otro 50% de su madre. Cuando ese individuo tenga descendencia, pasará un 50% de su ADN total a su hijo. Ahora bien, es importante saber que el ADN que heredamos de nuestro padre y de nuestra madre no es el mismo que heredará nuestro hermano o nuestra hermana (a menos que seamos gemelos, en cuyo caso seremos genéticamente idénticos; dos mellizos, aunque hayan nacido al mismo tiempo, compartirán el mismo ADN que si hubieran nacido en partos distintos). Dadas esas diferencias entre hermanos, puede ser útil que dos o más hermanos se hagan la prueba de ADN autosómico para comprobar qué marcadores ha heredado uno que no hayan heredado los demás.

¿Sustituye una prueba genética a la investigación genealógica tradicional?
No. Una prueba genética no nos dará el nombre y apellidos de nuestros antepasados, pero sí nos podrá llevar a dar con ellos a través de las comparaciones con otros usuarios con quienes tengamos una coincidencia genética. La genealogía genética apoya a la genealogía tradicional en tanto que ayuda a corroborar datos o a aclarar dudas que las fuentes documentales tradicionales no nos permiten averiguar. Pongamos por caso un supuesto parentesco entre dos individuos que se creen descender del mismo bisabuelo, pero que por la razón que fuera no existen pruebas documentales que corroboren dicho parentesco; una prueba de ADN podrían demostrar o desmentir si entre ellos existe un vínculo familiar próximo.

¿Cuánto suelen tardar en llegar los resultados?
Dependerá de cada empresa y del volumen de demanda que tengan. Lo habitual es que tarden entre 6 y 12 semanas desde el momento del envío de la prueba.

¿Cómo puedo comparar mis resultados con los de otros usuarios que se hayan hecho la prueba con otras empresas?
Una opción es subir vuestros resultados genéticos a una página llamada GEDmatch (https://www.gedmatch.com/), lo cual os permitirá comparar vuestros resultados con las de otros usuarios y ampliar el campo de búsqueda. Actualmente (abril 2017) se pueden subir datos de Ancestry, FamilyTreeDNA, 23andMe y Myheritage. Es gratuito, y el proyecto lo llevan voluntarios.

La página principal de Gedmatch puede parecer estéticamente rudimentaria, pero es una herramienta sumamente útil. Fuente: Kitty Cooper.

Ya me he hecho la prueba autosómica. ¿Cómo hago para remontarme más atrás en mi genealogía?
Siempre es útil hacerle la prueba autosómica a cada uno de nuestros progenitores, pues no sólo se encuentran más próximos a nuestros antepasados más remotos, sino que además nos permitirá diferenciar con quiénes de entre nuestras “coincidencias genéticas” estamos emparentados por parte paterna y con cuáles por parte materna.

¿Y si mis padres no pueden o no quieren hacerse la prueba?
Una vez recibamos nuestros resultados genéticos, probablemente querremos saber más. Una prueba genética autosómica no nos dirá por sí sola qué parte de nuestro ADN procede de nuestro padre y cuál de nuestra madre. La única solución será hacerla la misma prueba a nuestros padres. En caso de que no puedan (pongamos por caso que hayan ya fallecido), o simplemente no quieran hacerse la prueba, siempre podemos intentar hacerle la prueba a uno de sus hermanos (o sea, nuestro tío o tía) con quien seguramente compartamos un porcentaje bastante elevado de ADN. Gracias a ello podremos saber quiénes entre nuestras coincidencias genéticas lo son por vía paterna (por tener como pariente común a nuestro padre/tío paterno) y cuáles por la vía materna. Si podemos hacerle la prueba a un pariente que generacionalmente esté más próximo de nuestro antepasado más remoto, más posibilidades tendremos de saber más sobre los orígenes étnicos de nuestra familia.

¿Cambiarán mis resultados étnicos con el paso del tiempo?
Probablemente sí. La mayoría de las empresas se esfuerzan mucho en desglosar nuestros resultados en zonas geográficas. Cuantos más usuarios tengan en su base de datos, más informción tendrán para poder comparar los diversos marcadores que puedan identificar. Eso significa que algún día lo que actualmente se identifica como un único grupo étnico podrá ser dividido en varios subgrupos más específicos.

Los grupos étnicos que LivingDNA ha sido capaz de identificar en Alemania.

 

Mis resultados no concuerdan con mi investigación genealógica. ¿Por qué?
A veces los resultados genéticos que recibimos, sea cual sea la prueba que nos hayamos hecho, no son lo que esperábamos. Por ejemplo, perteneceremos a un grupo étnico distinto al que creíamos pertenecer, o tendremos un pariente cercano que desconocíamos. Es posible que incluso el hombre que pensábamos que era nuestro padre no es realmente nuestro padre… Este tipo de casos suelen darse con relativa frecuencia. Si lo que recibimos no es lo que nuestra investigación genealógica nos ha mostrado, es probable que haya algún error (o algún misterio que resolver) en el camino. Como genealogistas es nuestro deber llegar al fondo de la cuestión. Después de todo, hay que recordar que el ADN no miente.

Los resultados no son lo que me esperaba…
Hay un dicho inglés que dice “Si no quieres saber la respuesta, no plantees la pregunta“. Si no quieres saber cuáles son tus orígenes étnicos, o sospechas que tu padre puede no ser tu padre biológico, o temes descubrir que tienes un medio-hermano a la vuelta de la esquina, será mejor que no te hagas la prueba genética.

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