Un Viaje de Novios

“¿Será cierto que a veces se complace el Destino en que por extraña manera, por sendas torturosas, se encuentren dos existencias, y se tropiecen a cada paso e influyan la una en la otra, sin causa ni razón para ello?”

Aquellas palabras, tan ciertas entonces como lo son ahora, fueron plasmadas por la novelista gallega Emilia Pardo-Bazán en su insigne obra Un Viaje de Novios. Es probable que mi abuelo, lector adepto de las novelas de Doña Emilia, conociera aquellos renglones cuando se decidió a emprender su propio viaje de novios.

scan1Corría el año 49 del siglo pasado. España continuaba recuperándose del trauma que había supuesto la Guerra Civil. Mi abuelo, un joven mozo por entonces, se había criado huérfano de madre en una casa dominada por su padre y su tía Amalia, una solterona que había criado a mi abuelo y sus hermanos como una especie de bondadosa madrastra tras la muerte de su hermana durante la guerra. No puede decirse que, incluso en sus años de juventud, mi abuelo fuese guapo, pero su semblante sonriente en casi todas las fotos que de él sobreviven dejan entrever una persona activa, risueña y animada. Su grupo de amigos, su “pandilla”, probablemente lo fuera todo para él en aquellos años de tristeza que fueron los de su orfandad y la posguerra, y fue gracias a uno de sus amigos que conoció a la que había de convertirse en la mujer de su vida: mi abuela.

scan4Mi abuela, que sí fue una belleza en su juventud, había tenido al menos un novio con anterioridad a conocer a su futuro marido. Esa primera relación, que inicialmente parecía prometer, acabó naufragando, y finalmente fue mi abuelo el que logró ganarse la mano de la joven.

Mi abuelo no era rico (no hacía mucho que se había graduado en la Escuela de Comercio y comenzaba a labrarse su propia carrera profesional), pero gracias a las rentas que le aportaba la casa que su padre tenía en Cuba pudo permitirse una vida con ciertos caprichos. Su viaje de novios no iba a ser menos.

Parece ser que ante la indecisión de mi abuelo, mi abuela le dio un ultimátum y, con los resultados deseados: se vistió de blanco y se convirtió en su mujer un día de noviembre de 1949 en la ciudad de La Coruña. La lista de invitados, que todavía tengo en mi poder, incluye no sólo a las respectivas familias (menos a la pobre tía Amalia, que acababa de fallecer), sino a un considerable número de amigos y vecinos a los que mis abuelos tratarían durante muchos años.

La boda se celebró a las diez y media de la mañana, como era costumbre (en tiempos las bodas se celebraban muy temprano, porque era obligatorio ir en ayunas). No sé si hubo un banquete para todos los invitados (es posible que los gastos los guardasen para la luna de miel). Inexplicablemente, como si supiera que algún día yo me interesaría por ellos, mi abuela guardó todos los recibos y billetes de su viaje de novios, lo cual me ha permitido saber dónde estuvieron y qué hicieron en las semanas inmediatamente posteriores a la ceremonia.

El mismo día 24 mis abuelos salieron (casi seguro que en tren) hacia Santiago de Compostela. Allí se hospedaron en el Hotel Compostela (hoy en día un hotel de cuatro estrellas), donde las facturas reflejan su consumición en el “hall” (un té y una naranjada el primer día, un coñac el segundo…) e incluso sus “conferencias telefónicas” el día 24, día de su llegada, por un montante de 3,30 pesetas (probablemente para anunciar a sus familias que habían llegado a su primer destino).

scan2El día 26 partieron para Vigo, donde seguramente se encontraron con parientes del novio, y se hospedaron en el Hotel Continental (el mismo en el que 37 años antes se había hospedado la propia Emilia Pardo-Bazán) y dos días después tomaron en tren coche-cama rumbo a Madrid. Los recibos atestiguan sus consumiciones y la vida distendida y relajada de la que disfrutaron durante el viaje: dos comidas, un clarete, gaseosa, cafés… ¿Coste final de las consumiciones? ¡Casi 100 pesetas de entonces!

scan3A su llegada a Madrid la pareja de recién casados se hospedó en el Hotel Bristol. Aprovecharon la estancia en Madrid para visitar teatros (Historia de una escalera, de Buero Vallejo, en el Teatro Español; Don Juan Tenorio, de José Zorrilla, en el Teatro Nacional María Guerrero…), aunque también hubo momentos para disfrutar de espectáculos algo más frívolos, como el Desfile de Fantasías de “la famosa super-vedette Mary Merche” en el Teatro Lope de Vega, o un bolero de Gloria Lasso en el Salón-Bar Americano Erika, mientras que en el Teatro Alcázar asistieron a una opereta. Las facturas del Bristol atestiguan de la buena vida que se dieron mis abuelos durante su estancia en la capital: no sólo pagaron la habitación y los desayunos correspondientes a cada jornada (ocho días en total se hospedarían allí), sino que también tuvieron que hacer frente a gastos de lavado de ropa, llamadas telefónicas…

Mis abuelos, en El Retiro, durante su viaje de novios, 1949.

Mis abuelos, en El Retiro, durante su viaje de novios, 1949.

En Madrid también coincidieron con la hermana favorita de mi abuela y su (futuro) marido, quienes dejaron como recuerdo de la visita una curiosa y entrañable nota que dice: “Recuerdo de vuestra luna de miel y de nuestra luna de melocotón con nata.” Otro de ellos escribió: “Y con esperanza de tienda de campaña”. Mi abuelo, por su parte, añadió: “Al final marcha nupcial. Un día feliz.” Mi abuela, no menos romántica, escribió: “Días como este hay pocos en el año. Soy feliz.” Era el 4 de diciembre de 1949.

No acabaría ahí el periplo de mis abuelos, pues pronto emprendieron el viaje de nuevo, esta vez con destino a Valencia. Allí, de nuevo, se establecieron en un hotel (en esta ocasión, el Hotel Londres, donde se quedaron hasta el día 11). Resultado de la estancia: 1.216 pesetas sólo en gastos de hotel.

La vuelta a Galicia, y a la vida diaria, se realizó vía Madrid, pero no parecían tener prisa, pues el día 18 y 19 de diciembre encontramos de nuevo una factura del Hotel Bristol. De ahí partieron a las 17.25 de la tarde, rumbo a La Coruña, a donde llegarían al día siguiente, y a tiempo para pasar sus primeras navidades juntos y en familia.

Anuncios

Acerca de Dawsr

Passionate about Genealogy. https://elrincondelagenealogia.wordpress.com/ https://thegenealogycorner.wordpress.com/
Esta entrada fue publicada en América, Cuba, Galicia, Genealogía, Guerra, Guerra Civil Española, La Coruña, Madrid, Santiago de Compostela, Valencia, Vigo. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Un Viaje de Novios

  1. Johannes dijo:

    !Qué alucinante que tu abuela archivase y guardase todos los recibos del año 49!

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s