Manolo de Huelva

Apenas había comenzado el año de 1895 cuando mi tatarabuela Josefa Blanco sintió la primeras molestias del parto, molestias que ella conocería muy bien al haber alumbrado con anterioridad a tres robustas niñas. Aquel día Josefa daría a luz en la casa familiar, sita en pleno Puerto del Son, a su primer hijo varón. Fue indudablemente un momento de suma felicidad para mis tatarabuelos, al tratarse del primer niño tras el nacimiento de tres hijas, y aquel orgullo se tradujo en la imposición del nombre del propio padre en el hijo, que se llamaría Manuel.

Manuel Romero Blanco, o Manolo, como le llamaba todo el mundo, se crió en el Son en compañía de sus padres y sus hermanos, pues siete hijos en total llegarían a tener mis tatarabuelos. Manolo sentía un especial afecto por Lola, una de sus hermanas mayores (y a la sazón mi bisabuela), y prueba de ello es que en la mayor parte de las fotografías familiares aparezcan posando juntos. En 1915 Lola impondría el nombre Manuel al primero de sus hijos varones, en honor a su padre así como a su hermano favorito.

No pertenecía Manolo a una familia adinerada, pero su padre había demostrado ser un hombre enérgico y emprendedor al dedicarse al comercio y a la banca exterior (llegó incluso a ser el corresponsal del Banco de Comercio Hispano-Argentino en el Puerto del Son). Esta prosperidad permitió al joven Manolo estudiar medicina en la Universidad de Santiago, y hasta es probable que fuera una de las primeras personas de toda la familia que cursara estudios universitarios. Su expediente, conservado aún en el Archivo Histórico de la universidad compostelana, comienza en el año 1911 y finaliza en 1918, el mismo año en que falleció su padre a causa de una herida engangrenada, producida tras una caída de caballo.

Manuel Romero Blanco 15 aug 1925El Puerto del Son, aunque un pueblo muy pintoresco, debía de parecer un lugar poco apropiado para un hombre del talento, vocación e inquietudes de Manolo. Debió mi tío-bisabuelo moverse bastante por la Península en aquellos años, pues el 15 de agosto de 1925 un diario recoge cómo el treintañero acababa de ser nombrado Subdirector de la estación sanitaria de Huelva, ciudad a la que Manolo quedaría vinculado para el resto de sus días. Fue seguramente por aquel entonces cuando Manolo conoció a la que había de convertirse en su esposa. Adela Abella Rodríguez procedía de la localidad lucense de Monforte de Lemos y era probablemente pariente del doctor Felipe Abella. No hubo descendencia de aquella unión, pero la pareja se ocupó de cuidar de una sobrina de ella, cuyo nombre desconozco, que se crió con el matrimonio en la ciudad andaluza.

Aunque nada podemos asegurar sobre lo que decía o pensaba Manolo, parece verosímil suponer que a través de su trabajo y su entorno se distanciara del conservadurismo político de su familia, así como del tradicionalismo católico que profesaban sus hermanas. Andalucía ha sido tradicionalmente una región de tendencia izquierdista, en parte debido a la estructura social y a los latifundios que condenaban a las clases inferiores a una vida de trabajo perpetuo y limitadas posibilidades de progreso. La miseria que debió de presenciar Manolo debió de agitar su conciencia social, y cabe suponer que paulatinamente se vio atraído por las ideas que oía a través de sus convecinos y sus pacientes. Durante la Segunda República, Manolo tomó parte activa en la vida política de la zona al presentarse a listas como representante y presidente del Partido de Izquierda Republicana.

Manuel Romero Blanco 2La actividad política de Manolo (dcha.) se vio comprometida con el golpe militar de julio de 1936 y el posterior estallido de la Guerra Civil, pues en octubre de 1937, durante una oleada de detenciones políticas en la zona, fue detenido por unos agentes de vigilancia, ingresando en la prisión provincial de Huelva el 21 de ese mismo mes. Manolo fue acusado de “inducción a la rebelión militar”, mientras que a su amigo y compañero de filas, Andrés Alarcón Chaparro, masón reconocido, agitador social, hombre prominente dentro del Partido Republicano Radical así como en el Consejo Obrero Ferroviario de Zafra a Huelva, fue condenado a cadena perpetua.

La ficha de Manolo afirma que era médico, tenía instrucción, pero el espacio destinado a “religión” permanece en blanco, hecho que sugiere que por entonces había renunciado a sus creencias cristianas, si es que alguna vez las tuvo. También ingresaban en la cárcel con él José Prieto Moreno, Manuel García Jiménez, Juan Macías Redondo, Isidro Rodríguez Gómez, Tomás Navarro Fernández, Ramón Ortega Egurrola, Enrique Moya Blount, Juan Villegas Toscano, Félix Lineros Ramos, José Torres Blanco, y Tomás Ortega Egurrola, cuyos destinos desconozco. Pocas semanas después, en diciembre de 1937, el Gobernador General Luis Valdés Cavanilles ordenó la separación de mi tío-bisabuelo de la estación sanitaria onubense con la consecuente pérdida de éste de todos sus derechos en relación con el Cuerpo Nacional de Sanidad. Habrían de pasar más de cuatro años hasta que Manolo pudo utilizar un estetoscopio de nuevo.

Manolo, que no tenía antecedentes penales, pasó los próximos cinco meses sin salir de la prisión provincial; en marzo de 1938 asistió con otros presos al Consejo de Guerra contra Andrés Alarcón Chaparro, que había sido detenido con él en 1937. Acabado el proceso, en tras el cual Alarcón fue condenado a cadena perpetua, Manolo volvió a ingresar en prisión, donde su salud se comenzará a resentir (probablemente debido a la tuberculosis que acabaría llevándoselo a la tumba). Habiendo solicitado un reconocimiento médico, que se llevó a cabo el 9 de octubre de 1938, seguido de una radioscopia el día 14, la prisión anotó en su expediente una nota ciertamente esperanzadora: “Por acuerdo de la Junta de Disciplina en sesión celebrada el día 10 del actual, se estampa la presente nota expresiva de la satisfacción con que dicha Junta ve el excelente comportamiento de este recluso en el desempeño del cargo de auxiliar del régimen de la Prisión, calificando este comportamiento como “hecho muy meritorio”.” Estas observaciones, así como el justificante médico presentado por el forense del hospital, permitieron que Manolo fuese operado de una úlcera en el duodeno, permaneciendo en dicho centro hasta que el 3 de abril de 1939 (dos días después de que hubiese acabado la Guerra Civil) volvió a su celda.

La siguiente anotación que encontramos en su expediente deja constancia de su sentencia: prisión mayor de seis años y un día. Por entonces. Nada sabemos sobre la vida de su mujer Adela y su sobrina política, a quienes suponemos sólo las podía mantener previamente los ingresos del propio Manolo.

Manuel Romero Blanco 28 apr 1936La salud de mi tío(-bisabuelo) seguía quebrantándose por días. En julio de 1939, a penas cuatro meses después de su regreso de la clínica, se solicitó autorización para trasladarlo de nuevo a un centro médico (en este caso la clínica del Dr. Francisco Vázquez Limón) para tratarlo “por la enfermedad que padece” y proceder a una operación urgente “por peligrar su vida”. Un día tardó en llegar la autorización, que resultó positiva, y se le practicó la operación que tanto necesitaba para extirparle un flemón en el hueco isquio-rectal. El reposo duró aproximadamente un mes, reingresando el recluso en prisión el 26 de agosto. Luego, el 24 de septiembre, una nota afirma que la Junta de Disciplina acordó conceder al penado, con motivo de la celebración de la festividad de Nuestra Señora de la Merced, Patrona de las Prisiones españolas, y en atención a su buena conducta, una pensión de cuarenta pesetas en metálico.

Más de medio año hubo de transcurrir hasta que la misma Junta decidió incoar un expediente de libertad condicional e informar de su buen conducta, siendo aprobado ocho días después y llevando dicho expediente a la Comisión Provincial. La libertad condicional fue aprobada el 2 de julio de 1940, procediéndose al excarcelamiento de mi pariente el 25 de agosto de ese año. El 16 de febrero de 1941, mientras España se recuperaba aún de la guerra, la Prisión provincial de Huelva acordaba la liquidación de la pena de Manolo a tres años, habiéndose cumplido ésta el 20 de octubre precedente.

En marzo de 1941 Manolo hubo de presentarse ante un juez para declarar que se hallaba residiendo en el Hotel La Granadina de Huelva, y que todos los bienes que tenía en su poder se limitaban a su instrumental médico (que no eran ni siquiera suyos por habérselos prestado otros compañeros de profesión), y que de él dependían su mujer y su sobrina, que tenía 12 años. Es conmovedor ver cómo de su puño y letra Manolo declaraba, linea tras línea, no poseer bien material ninguno, y al no haber ejercido su profesión más que seis meses después de salir de la cárcel, su futuro era verdaderamente incierto.

Adela AbellaSin duda Manolo salió de la cárcel físicamente roto, pero procuró mantenerse como buenamente pudo gracias a su profesión de médico, la cual le granjeó numerosos apoyos durante y después de su paso por la cárcel. Desgraciadamente, cualquier grado de normalidad que logró recobrar después de aquella experiencia se vio truncado por su temprana muerte, acaecida en la capital onubense el 4 de marzo de 1947. Su última residencia consta en c/Capitán Cortés 4. Sus restos reposan probablemente en Huelva, la ciudad que le había adoptado unos veinte años antes. Sabemos que su viuda, Adela Abella (izq.), le sobrevivió, y que seguía viva en 1960, pero al no dejar descendencia, su memoria se ha perdido en el olvido. Quué fue de aquella sobrina a la que ambos criaron también es un misterio que quizá algún día logre resolver. Por ahora me contentaré con haber sacado a la luz la historia del Dr. Manuel Romero Blanco.

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Acerca de Dawsr

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3 respuestas a Manolo de Huelva

  1. José Manuel dijo:

    Hola, yo tengo en mi genealogía una tal Ramona Romero Blanco. ¿Existe filiación familiar con este Manuel Romero Blanco?

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    • Dawsr dijo:

      Hola José Manuel:
      Es posible que haya parentesco aunque los apellidos son relativamente comunes en la zona. En cualquier caso, sé que Manuel no tenía ninguna hermana llamada Ramona. ¿Quizá fuesen primos, o primos segundos?
      Saludos
      Daniel

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