Toda una vida luchando: Demetrio Fontán Cadarso

Corría el año 1894, durante los últimos años dorados del imperio español. Una pareja compuesta por Juan Fontán Santamaría y su joven esposa, Luisa Cadarso de Andrés-Moreno, surcaba los mares desde Filipinas, rumbo a España. El matrimonio, junto a su pequeña hija Luisa, abandonaba el archipiélago sin saber que sería la última vez que pisarían suelo filipino. En las islas quedaban amigos, compañeros y también familiares, pues allí permanecería el padre de la novia, el Capitán Luis Cadarso Rey, quien cuatro años más tarde perdería la vida heroicamente luchando contra la armada estadounidense en la Batalla de Cavite, frente a las costas de Manila.

Arribados a Galicia, probablemente al puerto de Vigo, el matrimonio Fontán se instaló en la parroquia pontevedresa de Rubianes, en Villagarcía de Arosa. Allí nacería, el 25 de marzo de 1895, su primer hijo, al que la pareja decidió llamar Demetrio en recuerdo de su abuela materna, fallecida prematuramente más de dos décadas antes. La familia residió en Galicia unos años más, y allí continuó creciendo, pero acabó mudaándose a Barcelona, ciudad de la que el joven Demetrio seguramente guardaría sus primeros recuerdos de infancia. El resto de su vida, Demetrio viviría a caballo entre Barcelona, Madrid y el Norte de África.

Lejos de la atmósfera rural y conservadora de Galicia, donde probablemente su madre y abuelo se habrían encontrado tan a gusto, Demetrio asimiló los ideales progresistas y liberales propios de la vida aburguesada catalana. En el terreno profesional, sin embargo, Demetrio no pudo escapar de la tradición familiar de servir en las fuerzas armadas españolas, como ya lo habían hecho y harían su abuelo, varios de sus tíos, primos… En 1912, contando 17 años, ingresó en la Academia Boza, destinada a la preparación militar. La experiencia en la academia militar debió de resultar provechosa para nuestro protagonista, pues llegado a 1921 había alcanzado el grado de Teniente. Por aquel entonces Demetrio Fontán tenía 26 años de edad, era un muchacho delgado, bien parecido y con un pequeño bigote que le daba un aire distinguido.

Pero también corrían tiempos duros para cualquier joven entregado al servicio miliar. España, enmarañada en una guerra colonial en Marruecos, pretendía asentarse en el Norte de África y en cierta manera recuperar aquel imperio que se había desplomado ante los mismísimos ojos del abuelo de Demetrio. El muchacho marchó para Marruecos junto el Regimiento de infantería Ceriñola 42, pasando a la compañía de ametralladoras, sin saber que estaba a punto de presenciar otro desastre militar. A comienzos de año el contingente español había logrado adentrarse en el territorio norafricano, pero no fue capaz de subyugar completamente aquellas poblaciones que iba tomando ni establecer entre ellas adecuados sistemas de comunicación. En caso de surgir una rebelión, la expedición entera quedaría a merced de los habitantes de la zona: el Rif.

Annual, 1921, tras la derrota militar española.

Annual, 1921, tras la derrota militar española. (Fuente)

El 22 de julio de 1921, tras cinco días de asedios y escaramuzas, las tropas españolas bajo el mando del Capitán Manuel Fernández Silvestre se encontraban en un campamento en la zona conocida como Annual. De manera insospechada, los españoles fueron atacados por un grupo de no más de 3.000 soldados rifeños encabezados por el líder Muhammad Ibn Abd al-Karim al-Khattabi (conocido en España como Abd-el-Krim). Los testigos que lograron sobrevivir aquella matanza hablan de la carnicería a la que fueron sometidas las fuerzas españolas. Al amanecer aquellos que seguían con vida se encontraron con un paisaje dantesco, pues hasta trece mil cadáveres quedaban  esparcidos por una vastísima zona. El Capitán Fernández Silvestre desapareció durante lo que fue conocido como el “desastre de Annual” y sus restos jamás fueron identificados. Incluso años después de aquel episodio, restos de soldados españoles seguían apareciendo en las áridas estepas del norte africano. Demetrio Fontán Cadarso logró sobrevivir, no sabemos cómo, aquella masacre, pero la mayor parte de sus compañeros corrió peor suerte. En cuestión de días España había perdido las posiciones con las que se había hecho en más de 130 localidades de la zona. Al mes siguiente, apenas quedaban territorios bajo tutela española.

Es imposible averiguar qué tipo de impresión debió de dejar aquella experiencia en la mente y la conciencia de Demetrio, que seguramente pasó un tiempo de recuperación en la Península antes de regresar al continente africano. La prensa de la época le menciona en 1927, regresando una vez más a Madrid para recuperarse de una enfermedad.

Demetrio Fontán Cadarso, alrededor de 1921. (Fuente)

Demetrio Fontán Cadarso, alrededor de 1921. (Fuente)

Parece verosímil asegurar que en los años posteriores al desastre de Annual los ideales de Demetrio se inclinaron hacia el republicanismo y socialismo. Inaugurada la Segunda República en 1931, Demetrio pasó al servicio de vigilancias políticas, y en dicha calidad trabajó brevemente como escolta del diputado republicano-conservador Gregorio Arranz. En 1933, perteneciendo al batallón de Ciclista de Palencia, pasó una temporada en la ciudad italiana de Livorno, donde disfrutó de una comisión mensual junto con otros compañeros del tercer regimiento de Bersaglieri. El estallido de la Guerra Civil apenas tres años más tarde abortó aquella existencia de servicio a la que Demetrio se había dedicado.

El 28 de julio de 1936, días después del asesinato de José Calvo Sotelo y el estallido de la contienda tras el levantamiento en Canarias, aparecía en el ABC una noticia que deja entrever el grave peligro que corría la vida de Demetrio, a quien debemos otorgar cierta fama entre las filas militares y los cuerpos de seguridad. La noticia reza así:

Aviso importante

Se previene a las milicias populares y a todas las organizaciones obreras y antifascistas, que un grupo, cuya identidad aún no ha podido precisar con exactitud, intenta atentar contra la vida del capitán del Cuerpo de Asalto, Demetrio Fontán Cadarso, al que falsamente se acusa de fascista. El capitán Fontán, cuya actividad antifascista está suficientemente probada, no puede ser víctima de las maniobras de la reacción que, en la sombra, alienta este nuevo crimen. Todo el pueblo madrileño debe velar por la vida del capitán Fontán. Su casa, calle de Toledo, 12, tercero, debe estar constantemente vigilada para impedir que el fascismo se regocije con una nueva víctima antifascista. Y cuando se localice a este grupo y si su identidad no queda suficientemente comprobada, la justicia popular tiene el deber de hacerle comprender cómo el pueblo defiende la vida de los hombres que, como el capitán Fontán, lo han puesto todo al servicio de la causa obrera y antifascista. Una advertencia final a todos los militantes obreros: Mucho cuidado con dejarse arrastrar por informaciones que no estén suficientemente comprobadas. Su deber, ahora y siempre, teniendo en cuenta que la provocación va a trabajar con predilección para introducir la confusión y el desprestigio en torno a militantes antifascistas de renombre, es contar antes con las organizaciones responsables, a fin de proceder siempre sobre seguro y no hacer inconscientemente el juego a la reacción y provocación. Agrupación Socialista. El Comité provincial del Partido comunista.

Resulta cuanto menos sorprendente que la prensa hiciera pública la dirección de una persona a la que supuestamente se le estaba intentando dar protección. Sea como fuere, el anuncio era en vano, pues sabemos que por entonces Demetrio y otros oficiales de la Sección de Asalto que pertenecían al Segundo Grupo y Compañía de Especialidades (instructores de las milicias marxistas durante la guerra) habían partido al mando de ellas el mismísimo 18 de julio, día del levantamiento, camino de la Sierra de Guadarrama, primer escenario bélico de la Guerra Civil. Uno de aquellos hombres era Manuel Tagüeña Lacorte, quien escribiría tiempo después en sus memorias sobre aquel 24 de julio cuando uno de sus compañeros, Arturo González Gil de Santibáñez, caía abatido en Tablada, cerca del Alto de León. Tagüeña trató por todos los medios rescatar al menos el cadáver mientras huían sus milicianos, pero le fue imposible.  Una escueta nota en aquellas memorias ofrece una cita final sobre Demetrio Fontán: “de modo parecido a González Gil, perecieron la gran mayoría de los oficiales que llenaban el cuarto de banderas de Pontejos la noche crucial del 12 de julio, entre ellos el capitán Fontán.”

La noticia de la muerte de Demetrio no se hizo eco hasta el mes de septiembre, cuando de nuevo el ABC le dedicaba unos renglones:

HA MUERTO EL CAPITÁN DE ASALTO SEÑOR FONTÁN

Cortejo fúnebre del Capitán Fontán, de la 4ª de Asalto y caído en Navacerrada, a su paso por la Calle Alcalá el 7 de septiembre de 1936. (Fuente)

Cortejo fúnebre del Capitán Fontán, de la 4ª de Asalto y caído en Navacerrada, a su paso por la Calle Alcalá el 7 de septiembre de 1936. (Fuente)

Luchando en el frente de Navacerrada ha muerto el heroico capitán de Asalto don Demetrio Fontán. Al entierro, que se verificó el lunes, acudieron, además de los miembros de la familia del fallecido, el director general de Seguridad, que presidió el duelo; el subdirector del mismo Cuerpo y otras autoridades. También asistieron cuarenta y cinco jefes y oficiales del Cuerpo de Telégrafos y muchos guardias de Asalto, que rindieron a su jefe el último homenaje de cariño y respeto. El duelo se despidió en la Cibeles, pero gran parte del acompañamiento en el que figuraban varios coches con coronas, continuó hasta el cementerio, donde el teniente Moreno pronunció unas sentidas frases en el momento de recibir tierra el cadáver. Descanse en paz este bravo soldado de la República y reciba su hermano político, don Isaac Abeytúa, nuestro entrañable camarada de “Política”, la expresión de nuestra sincera condolencia. (ABC, 2 de septiembre de 1936)

El diario ABC, encabezado entonces por directores afines a la República, pronto cayó en manos de los “nacionales”, quienes un mes después optaron por hacer una escueta referencia al capitán finado:

Heraldo de Madrid nos ofrece referencias de nuestros éxitos en Navacerrada, comunicando la muerte en aquel frente del capitán de Asalto al servicio del supuesto Gobierno de Madrid Demetrio Fontán. (ABC, 22 de octubre de 1936)

DEMETRIO FONTÁN CADARSO
(Rubianes 1895 – Navacerrada 1936)

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2 respuestas a Toda una vida luchando: Demetrio Fontán Cadarso

  1. Johannes dijo:

    ¡Qué vida tan interesante la de Demetrio! ¿Has podido encontrar alguna nota escrita por Demetrio? Al ver la foto del cortejo fúnebre me he acordado de mi abuelo, que en esa época pertenecía al Cuerpo de Telégrafos en Madrid y podría haber acudido al evento.
    Por cierto, también es curioso ver cómo se escribía en el ABC antes de pasar al control del régimen.

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  2. Pingback: Los Cameros de Noya | El Rincón de la Genealogía

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