Esperando por Manuela

Entre las decenas de antepasados que somos capaces de identificar, algún que otro individuo capta nuestra imaginación de vez en cuando, aunque no contemos con excesivos datos sobre sus vidas.

Iglesia parroquial de Nebra (foto Panoramio).

Iglesia parroquial de Nebra (foto Panoramio).

Tal es el caso de la abuela paterna de mi bisabuela, cuya vida creo que merece ser relatada y recordada. Manuela González de Ben nació en febrero de 1822 y fue bautizada, casi de inmediato, en la iglesia parroquial de Santa María de Nebra, en el Puerto del Son (La Coruña). Sus padres se habían casado poco más de nueve meses antes, por lo que mi antepasada fue el primer producto de aquella unión. Su padre, Manuel, tenía 22 años, era de origen humilde y era oriundo de la vecina parroquia de Juno (Xuño), mientras que la madre, María Dominga, tenía 31 años y era, con mucha probabilidad, labradora. La pareja tendría dos hijas más, venidas al mundo en 1825 y 1832, respectivamente.

Manuela debió de crecer en circunstancias difíciles, pues sus orígenes humildes probablemente significaron grandes carencias alimenticias y educativas. Ante la falta de recursos, sus circunstancias probablemente la llevaron a intentar buscarse la vida a través de una unión con su convecino, Manuel García Maneiro, con quien contrajo matrimonio en 1850.

La pareja continuó viviendo en la parroquia de Noal, y fue allí donde un año después vendría al mundo su único hijo, José Ramón. No existen referencias posteriores sobre el niño, lo cual hace poner en duda si llegó a sobrevivir la infancia.

Cabecera del primer número del Boletín del Cólera, publicado en 1854.

Cabecera del primer número del Boletín del Cólera, publicado en 1854.

A finales del verano de 1854, Galicia fue azotada por una gravísima epidemia de cólera. El Puerto del Son quedó especialmente afectado, y la carencia de medios hizo que el grueso de la población quedara a merced de la enfermedad. A mediados de agosto el marido de Manuela cayó enfermo, y a pesar de ser todavía un hombre de relativa juventud, acabó sucumbiendo en cuestión de días. Las circunstancias impidieron que el cuerpo fuera velado, y por lo tanto se procedió a enterrar su cadáver el mismo día del óbito.

La tragedia se cebó con la familia de Manuela una vez más cuando menos de una semana después fue informada de que sus padres también habían contraído el cólera. El 29 de agosto murió su padre, seguido tres días después por su esposa. Tenían 54 y 63 años, respectivamente.

Resulta difícil comprender cómo se enfrentó Manuela a tan duras circunstancias: en menos de diez días no sólo había perdido a sus padres, sino que había enviudado sin haber cumplido todavía los 33 años de edad.

Sea como fuere, la vida, como se suele decir, continúa, y Manuela logró salir adelante de alguna manera u otra. En 1856, dos años tras haber perdido a sus parientes más queridos y cercanos, decidió casarse por segunda vez, con otro convecino llamado Manuel Romero, que a la sazón era once años más joven que ella. El matrimonio parece haberse celebrado con cierta celeridad, pues cuatro meses después tuvieron su primer hijo juntos. Una niña, bautizada María Dominga en recuerdo de su abuela materna, vino al mundo en 1859, seguida por dos niños que se malograron en 1860 y 1863 respectivamente. En 1865, a los 43 años de edad, Manuela dio a luz por última vez a quien sería mi tatarabuelo Manuel.

Manuela González de Ben trabajó como labradora hasta el final de sus días.

Manuela González de Ben trabajó como labradora hasta el final de sus días.

No acaba ahí la historia de esta enérgica mujer. Su marido murió, en fecha indeterminada, antes de 1887, dejando a Manuela viuda por segunda vez en su vida. Cuando su hijo Manuel tuvo a su primera hija, quiso que la neonata se llamase Manuela como su abuela. Por entonces, nuestra protagonista continuaba residiendo en Noal, trabajando como labradora y ganándose la vida como podía, como siempre lo había hecho.

El último capítulo de esta historia está todavía por escribir. Sabemos que murió después del nacimiento de uno de sus nietos en 1897 pero antes de 1900, cuando consta ya fallecida en la partida de nacimiento de una nieta. Calculo por lo tanto que debía de tener unos 77 años de edad, pero para estar seguro he solicitado la partida de defunción el Registro Civil del Puerto del Son, y cruzo los dedos por que el personal de dicha oficina me haga el favor de buscar la partida de defunción de tan singular mujer.

***Añadido posterior***

Por fin ha llegado la partida de defunción de Manuela, como si del último capítulo de una novela se tratara. No sólo he aprendido la fecha y causa de defunción de Manuela, pero ahora sé que su hija María Dominga también murió antes que su madre. La sorpresa ha sido saber que Manuela tuvo una hija con su primer marido que no sólo la sobrevivió, sino de la que yo no tenía ningún tipo de conocimiento. ¿Próximo paso? Averiguar su fecha de nacimiento, y qué fue de ella.

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3 respuestas a Esperando por Manuela

  1. qpetrovich dijo:

    Es este el famoso tirano?

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  2. Marta dijo:

    De raza nos viene a las mujeres de esta familia ser fuertes y enteras

    Me gusta

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