La trágica muerte de Cándido Roig Roura

Hace pocos días, con motivo del 86 aniversario del suceso, La Voz de Galicia recogía en sus páginas una historia que conmocionó tanto a la sociedad gallega que aun hay quienes hoy en día todavía recuerdan haber oído en casa detalles sobre la trágica muerte de Cándido Roig Roura.

Corría el verano de 1934, y en los ayuntamientos y demás edificios oficiales del país ondeaban las banderas tricolores de la Segunda República. España vivía un momento de suma tensión; el desorden político y social eran recurrentes en la mayor parte de las poblaciones, aunque nadie se habría atrevido entonces a afirmar con seguridad que en sólo dos años estallaría la más sanguinaria de cuantas guerras civiles han asolado a nuestro país. Mientras que en la vecina Asturias se fraguaba una insurrección obrera que culminaría con la llamada “Revolución de Octubre”, en Galicia, políticamente conservadora por naturaleza, el grueso de la población se resignaba a los dictámenes que el nuevo régimen había traído consigo mientras buscaba la alegría y distracción de fiestas y romerías que siempre han marcado el calendario estival gallego. Entre quienes buscaban distracción y entretenimiento estaba mi lejano pariente, Cándido Roig Roura.

A pesar de sus apellidos catalanes, Cándido Roig Roura había nacido hacía 38 años en Portosín, en el municipio coruñés de Puerto del Son; la suya era una familia enorme, pues tenía trece hermanos. Tanto su padre, José Roig Portals, como su abuelo materno, Pablo Roura Vivas, habían sido registradores de la propiedad, por lo que pertenecían a la clase media burguesa de la zona. Ambas familias procedían de Cataluña (los Roig de Martorell, y los Roura de Sant Pol de Mar), si bien habían arribado a las costas gallegas durante la primera mitad del siglo XIX, coincidiendo con la expansión de la industria de la salazón del pescado de la que los fomentadores catalanes fueron indiscutibles protagonistas en Galicia.

Pronto, familias como los Villoch, los Ferrer, los Romaní o los Soler comenzaron a hacerse un sitio entre la buena sociedad gallega, entroncando ocasionalmente con familias acomodadas (médicos, notarios, abogados…); sin embargo, en cuestiones de matrimonio, no cabe duda que estos catalanes de segunda e incluso de tercera generación prefirieron buscar a sus futuros cónyuges entre miembros de su propio clan. Ello explica la sorprendente endogamia que se daría durante las siguientes tres o cuatro generaciones, siendo los matrimonios entre primos segundos, e incluso entre primos carnales, sumamente frecuentes. Prueba de ello es el matrimonio del propio Cándido, que se acabaría casando con su prima María Roura Martínez unos años antes de su trágica muerte. La pareja tendría cinco hijos y se instalaría en Noya, donde Cándido se dedicaría, como muchos de sus parientes, a la salazón del pescado.

Juan Belmonte

Aquel día de agosto de 1934 Cándido se encontraba en La Coruña para asistir a una corrida de Toros en la ya desaparecida plaza de la ciudad herculina. Aquel día toreaba Juan Belmonte, conocidísimo torero sevillano que revolucionaría el arte del toreo español, por lo que la expectación en la plaza debió de ser inmensa. El rotativo El Pueblo Gallego así nos relata lo sucedido:

Se celebró hoy la anunciada corrida de toros. La plaza estaba abarrotada de público, agotándose las localidades. Acudió mucha gente de toda Galicia y numerosos ingleses que realizan un viaje de turismo a bordo del “Lancastria”. En el primer toro Belmonte, al empezar a lancear, es cogido sin consecuencias por haberle ido a acudir al quite los compañeros. La cogida se produjo cuando Belmonte hacía un quite a un picador. Mejías y Ortega bien en los quites. Belmonte, valiente también y muy arrimado. Recibe el toro cuatro varas. El toro es regular, un poco quedado, como todos los demás. Belmonte muletea valiente, pero sin adornarse mucho. Da un pinchazo en hueso, después media estocada que escupió el toro y luego intenta descabellar, perdiendo la muleta. Da dos intentos de descabello más y hay pitos. A continuación da otros cuatro más sin consecuencias y se arma un gran griterío. Sigue intentando descabellar sin conseguirlo y hay una bronca enorme y pitos. Después el estoque salta al tendido número 1 de sombra, hiriendo a un espectador, el cual se cae herido y unos guardias de Asalto lo recogen y lleva a la enfermería. Después Belmonte da estocadas ladeadas y otro pinchazo, siguiendo la bronca, enorme. Intenta de nuevo descabellar y recibe un golpe del bicho…

El estoque de Belmonte había ido a parar en el asiento ocupado por Cándido Roig Roura, con la mala suerte de clavársele en pleno pecho. El espectador, sin duda sorprendido por tan repentino e inesperado incidente, sólo tuvo tiempo de retirarse el estoque, hiriendo en el proceso a otro espectador que también presenciaba el espectáculo. Tal y como recoge la prensa de la época, Cándido es llevado de urgencia a la enfermería, pero al llegar es evidente que es ya un cadáver.

Inicialmente lo ocurrido no produce mayor impresión entre el público, que prosiguió con el espectáculo creyendo el suceso un mero incidente. El Pueblo Gallego finaliza su artículo anotando que “La corrida, en resumen, fue mala y el mejor Ortega, sin que hubiera hecho gran cosa.” Pero pronto la noticia se hizo eco entre el público que asistía a la corrida de toros y el gentío que aguardaba fuera de la plaza de toros. Las circunstancias en las que había muerto el industrial noyés pronto ocupan las páginas de los diarios locales y regionales, y su familia es notificada de inmediato, siendo su tío, el notario Franco Roura González, el que recibe en nombre de su familia los testimonios de aprecio y afecto de cuantos le quieren dar el pésame.

El funesto evento lleva a que se celebre el entierro del malogrado Cándido en su localidad natal de Portosín el día 10 de ese mismo mes, siendo la concurrencia enorme (más de un millar de asistentes, según la prensa de la época). Le sobrevivieron su viuda e hijos, el mayor de los cuales no pasa de los doce años. Enterado del fortuito accidente, Belmonte quiso dar apoyo a la familia del finado, y el 19 de agosto se celebra en La Coruña una segunda corrida explícitamente a beneficio de María Roura y su prole. En dicha corrida participaron Rafael Gómez “El Gallo”, Antonio Posada, Fernando Domínguez, Florentino Ballesteros y Lorenzo Garza.

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Redescubriendo parientes “olvidados” de Ferrol

Hacía tiempo que no publicaba nada en mi blog. No ha sido por falta de tiempo, porque llevo desde principios de marzo “confinado” debido a la pandemia del COVID-19. La verdad es que las últimas semanas han pasado “volando”, porque a pesar de que casi todos los archivos han dejado de funcionar, siempre nos quedan las fuentes online para seguir “genealogizando”. Por eso mismo últimamente he dedicado casi todo mi tiempo libre a la investigación genealógica (propia y de algunas solicitudes que me han ido llegando), dejándome muy poco tiempo y concentración para escribir. Pese a todo, hoy he decidido traeros la historia de unos parientes gallegos que acabo de descubrir.

El Archivo Diocesano de Mondoñedo, que cubre la zona de Ferrol, se encuentra anexo a la magnífica catedral de la ciudad. Fuente: catedralmondonedo.com

Hace dos o tres años, cuando visité por última vez el Archivo Diocesano de Mondoñedo, logré encontrar datos sobre la madre de mi tatarabuelo. Andrea Pereira Alonso, como así se llamaba esta antepasada, había nacido a comienzos del siglo XIX en la pequeña localidad de Caranza, próxima a Ferrol. Dado que España llevaba varios meses bajo dominación francesa, y al ser Ferrol una zona estratégicamente importante por el arsenal que allí había (y sigue habiendo), mi tatara-tatarabuela debió de presenciar increíbles episodios que hoy sólo recogen los libros de historia.

Durante sus primeros años de juventud, Andrea y sus dos hermanos menores, José Antonio y Josefa Antonia (mis ancestros eran todo originalidad a la hora de elegir nombres para sus hijos) vivieron al amparo de sus padres. Una vez hubieron alcanzado la edad adulta, llegaría su propio turno para casarse y fundar sus propias familias.

A pesar de ser la mayor, Andrea fue la segunda en casarse. El registro parroquial que se custodia en Mondoñedo confirma que su primer matrimonio, celebrado en 1833, duró menos de diez años, pues en 1843 contraería segundas nupcias. De su primera unión tuvo al menos dos hijos (mi tatarabuelo Nicolás y su hermana María Antonia, a la que desgraciadamente le pierdo la pista después de 1861, año en el que fallece su madre). Con su segundo marido, Andrea tendría cinco hijos, de los cuales cuatro sobrevivirían a su madre. De hecho, al menos dos de ellos acabarían emigrando a Cuba durante los últimos años de dominación española en la isla. Hasta hace poco desconocía si habían tenido descendientes, pero gracias a una prueba genética a la que me sometí hace años con AncestryDNA, recientemente he logrado saber que al menos una tiene tataranietos que hoy en día viven en Florida. En 1861 Andrea fallecería a los 52 años de edad, a causa de una pulmonía doble, dejando tras de sí un viudo y seis hijos de edades comprendidas entre los 27 y los 10 años de edad. ¿Quién sabe cuántos descendientes tiene hoy Andrea a ambos lados del Atlántico?

Gracias al Registro Civil Municipal (1841-1870) de la ciudad de Ferrol, que se puede consultar online a través del Archivo Digital de Galicia, he logrado saber qué fue de los hermanos menores de Andrea. La más pequeña, Josefa Antonia, parece haber llegado a casarse, aunque desconozco el nombre de su marido; tampoco sé si llegó a tener descendencia. Realmente, sólo me consta que en 1866 falleció viuda, por causas que no han sido registradas, en el hospicio de Ferrol. Contaba 53 años de edad.

Acta de defunción de Josefa Antonia Pereira, hermana de mi tatara-tatarabuela Andrea. Fuente: Archivo Digital de Galicia.

El mediano de los hermanos, José Antonio, sí tuvo descendencia, como acabo de descubrir esta misma semana. Gracias al antedicho Registro Civil Municipal, he sabido que trabajó como carpintero en el arsenal de Ferrol, llegando a ser Maestro Segundo de dicho lugar (al igual que su sobrino, mi tatarabuelo Nicolás, a quien sospecho que su tío debió de instruir e incluso colocar en el puesto años más tarde). Como también ocurrió en el caso de su hermana mayor, José Antonio pasaría por la vicaría en dos ocasiones. La primera fue para casarse con Andrea Vélez, que en 1833 aproximadamente le daría una hija llamada María Pereira Vélez. Tras quedarse viudo, José Antonio se casaría con Joaquina Gutiérrez, con quien tendría al menos cinco hijos más: Ramona, Josefa (ambas nacidas en Mondoñedo), Carmen, Mercedes y Francisco (nacidos en Ferrol).

María, la hija habida del matrimonio entre José Antonio y su primera esposa, se casó en 1862 con Felipe Barros Barrancas, un viudo que también trabajaba en el arsenal ferrolano. Además de una hija llamada Teresa, habida con su primera esposa, Felipe y María se convertirían en los padres de otra hija, a la que llamaron Encarnación. Esta luego se casaría con alguien de apellido Traveso, y (gracias al padrón de habitantes de la ciudad de Ferrol) creo que se acabó instalando en Lugo. María fallecería en Ferrol en febrero de 1898; su viudo, Felipe Barros, le sobreviviría cuatro años más, quedando mientras tanto al cuidado de su hija Teresa.

Esquela de María Pereira Vélez, prima de mi tatarabuelo, del año 1898. Fuente: Biblioteca Digital de Galicia.

Ramona, la primera hija que tuvieron José Antonio Pereira y su segunda mujer, Joaquina Gutiérrez, vino al mundo en Mondoñedo sobre 1855. Si bien no se llegó a casar, mantuvo “vida marital” durante años con José Rodríguez Pereira, un sevillano que se encontraba empleado en el arsenal, donde trabajaba como escribiente. La pareja tendría al menos siete hijos: Aurora, Gertrudis (a la que en familia todos llamaban Tula), María Victorina, José María, Alfonso, Dolores y Pilar. Ramona debió de “enviudar” bastante joven, como así lo atestigua el padrón de habitantes de Ferrol, donde consta alternativamente como viuda y como soltera. Su propia vida se apagaría en 1906, cuando contaba 51 años de edad, a causa de un cáncer de útero. De sus siete hijos no puedo aportar mucho; por ahora sólo he logrado averiguar datos sobre las dos hijas mayores, Tula (casada en 1905 con Justo Silva Fernández) y Aurora, que se casó con Vicente Gote Fernández, Segundo Contramaestre del Puerto del Vigo, ciudad donde se asentarían y donde fallecerían en 1926 y 1932, respectivamente. Les sobrevivieron tres hijas llamadas Otilia, Ildara y Josefina Gote Rodríguez.

Esquela publicada en Vigo en 1932 de Aurora Rodríguez Pereira, prima segunda de mi bisabuelo. Fuente: Biblioteca Digital de Galicia.

En cambio, la hermana de Ramona, Josefa, sí llegaría a casarse, aunque en su caso desconozco el nombre de su marido y si llegaron a tener descendencia. Todavía vivía en 1908, cuando le fue concedida una pensión como huérfana de José Antonio Pereira. Ella misma se ocuparía, en 1906, de rectificar ante el Registro Civil de Ferrol que su hermana mayor no era viuda, como se había inscrito en su partida de defunción, sino soltera.

Su hermana Mercedes también parece desaparecer sin dejar rastro en 1885, cuando se la cita en el padrón de habitantes de Ferrol. Por su parte, su hermana Carmen parece haber vivido en Ferrol toda su vida, y a finales de 1893 quedó embarazada aun siendo soltera. Sin embargo, complicaciones durante el parto acabaron con su vida (y, según parece, con la del bebé nonato), pues en febrero de 1894 Carmen moría de eclampsia puerperal a la edad de 34 años. Aunque la identidad del padre de la criatura no ha trascendido, es posible que se tratase de un tal Antonio Díaz Fernández, soltero y “del comercio” de Ferrol, que se encargó de registrar la defunción en el Registro Civil “como persona que presenció la defunción”.

Francisco (el benjamín de la familia, e hijo menor de José Antonio Pereira y su segunda mujer, Joaquina Gutiérrez) parece haber tenido una vida un tanto azarosa, pues a pesar de haber comenzado su vida adulta como soldado, también tuvo problemas con las autoridades. En 1892 un periódico recogía la siguiente noticia:

Sucesos:
Un individuo llamado Pereira, que hace poco tiempo vino á Ferrol licenciado de presidio, tuvo ayer tarde una reyerta en la calle de San Pedro con una mujer de vida alegre, infiriéndole á ésta una puñalada en el costado derecho de la espalda.
A las once de la noche fué el agresor capturado por la guardia municipal en la calle de Dolores.
La agredida fué curada en la Casa de Socorro.
El Juzgado inició ayer el correspondiente proceso.
La lesionada se llama Concepción Sánchez, tiene veintiocho años de edad y se halla en grave estado. Parece que el agresor Francisco Pereira, pretendía sostener relaciones amorosas con ella, é irritado por el mal éxito de sus tentativas provocó ayer la cuestión.
La herida es profunda y de gran extensión. Tiene de largo la friolera de veintiun centímetros, é interesó todos los tegidos (sic) blandos de la región en su profundidad. El arma de que se valió Pereira para hacer “el regalo” á su pretendida amante, fué un cuchillo de grandes dimensiones.
Este ciudadanos es el mismo á quien hace poco tiempo le fué recogido en un baile de Romea un alfiler de sesenta y dos centímetros.

Por tan sanguinario crimen fue condenado Francisco a cuatro meses de prisión. Una vez puesto en libertad, mi lejano pariente parece haber tomado un camino más convencional, y pronto contraería matrimonio con Socorro Anca Martínez, que le daría al menos dos hijas llamadas Joaquina y Maximina.

Nota de prensa del año 1892 con una referencia a Francisco Pereira Gutiérrez, primo carnal de mi tatarabuelo Nicolás. Fuente: Biblioteca Digital de Galicia.

En cuestión de días he logrado añadir todos estos interesantes individuos a mi árbol genealógico. Me pregunto qué más datos podré averiguar si consigo información adicional sobre ellos…

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El 6º Salón de Genealogía

Póster del 6º Salón de Genealogía

Acabo de regresar de un maravilloso viaje a París, donde asistí por primera vez al Salon de Généalogie, que organiza todos los años Archives & Culture, una editorial francesa especializada en la historia y la genealogía familiar. La sexta edición del Salón tuvo lugar, como siempre, en un ala del ayuntamiento del 15º arrondissement (distrito) de París, y contó con la presencia de cientos de genealogistas, tanto profesionales como aficionados. En el Salon también estuvieron representantes de archivos estatales y departamentales, muchas empresas especializadas en software informático para crear y desplegar árboles genealógicos, y naturalmente numerosas asociaciones regionales consagradas a la investigación genealógica en muchas zonas de Francia y el mundo francófono (Quebec, Suiza, el Caribe, Bélgica…).

El programa de actividades del Salon de Généalogie siempre es muy variado, sobre todo teniendo en cuenta que es un evento público y gratuito, y cuenta con espacios para personas de todas las edades. Por ejemplo, en esta ocasión el primer día y medio (miércoles y jueves) estuvo reservado exclusivamente a niños, con el propósito de fomentar el interés de las generaciones más jóvenes no sólo por la genealogía, sino también por la historia y la enorme riqueza de nuestros archivos.

El “stand” de Gen-IBérica atrajo a muchos participantes con ganas de saber más sobre sus raíces españolas… (Foto particular del autor; prohibido su uso o reproducción sin expresa autorización)

El pistoletazo oficial lo dio, como en años anteriores, el alcalde del 15º arrondissement, Philippe Goujon, que siempre muestra su apoyo a esta maravillosa iniciativa genealógica. El primer día estuvo definido por interesantísimas presentaciones: cómo utilizar la base de datos de Geneanet, una introducción a la investigación genealógica en Bélgica, cómo buscar antepasados entre las listas de prisioneros de guerra en los archivos de la Cruz Roja, cómo distinguir e identificar uniformes militares a partir de fotos familiares antiguas, cómo rastrear nuestros antepasados en Suiza… El viernes, día de mi intervención, hubo charlas sobre el uso que podemos darle a las hemerotecas en nuestra investigación genealógica, cómo sacarle un mejor partido a la base de datos de la página web Geneatique, la investigación genealógica de nuestros antepasados judíos, una presentación de Filae.com sobre la reciente indexación de gran parte del registro civil, los registros parroquiales y el padrón de habitantes en Francia, cómo buscar a nuestros antepasados en los Países Bajos…

Además de asociaciones y genealogistas particulares, el Salón de Genealogía también acogió a líderes comerciales en el campo de la genealogía y la archivística. (Foto particular del autor; prohibido su uso o reproducción sin expresa autorización)

En colaboración con la asociación francesa Gen-Ibérica, compuesta por descendientes de españoles emigrados a Francia, hice una presentación conjunta con Eric Jariod sobre la genealogía española. Eric, descendiente de zaragozanos emigrados a Francia a principios del siglo XX, cubrió la primera parte hablando de cómo rastrear a nuestros antepasados españoles en los archivos franceses, mientras que mi parte versó exclusivamente sobre la investigación genealógica en España. Nuestra presentación, de aproximadamente una hora y media, atrajo a unos 60 participantes, y la parte dedicada a preguntas y respuestas reflejó el interés y el entusiasmo del público asistente.

Un momento de mi intervención sobre la investigación genealógica en España. (Foto particular del autor; prohibido su uso o reproducción sin expresa autorización)

Confieso que la experiencia de haber participado en el Salon de Généalogie ha suscitado muchas sensaciones en mí. Por un lado, me ha enseñado que, con esfuerzo, empeño y un poco de espíritu colectivo y de colaboración es posible crear un evento, incluso gratuito, con conferencias de gran calidad que ayuden a suscitar el interés por la genealogía entre un público muy amplio, incluyendo a aficionados o a quienes simplemente desconozcan la genealogía. En España, por desgracia, carecemos de un evento de la calidad del Salon de Généalogie (y ya no digamos otros eventos como THE Genealogy Show, Family Tree Live o RootsTech, que llevan años celebrándose en el mundo anglófono reuniendo a miles de personas de todo el mundo).

Vista de uno de los “stands” sobre la genealogía en Argelia, Marruecos y Túnez – también de sumo interés a genealogistas españoles… (Foto particular del autor; prohibido su uso o reproducción sin expresa autorización)

Creo que va siendo hora de que esto cambie, de que la genealogía en España deje de ser vista como un mero pasatiempo reservado a la tercera edad, o una semiciencia a la que sólo tiene derecho la aristocracia del más rancio abolengo. Es hora de que los genealogistas españoles/de habla hispana, ya seamos profesionales o amateurs, nos pongamos las pilas, nos organicemos y hablemos seriamente de un evento sobre archivos y genealogía que pueda atraer al público español. ¿Qué me decís?

Como todos los años, el Salón de Genealogía de París atrajo a cientos de participantes. (Foto particular del autor; prohibido su uso o reproducción sin expresa autorización)

Había una gran oferta de libros, revistas y documentos de referencia a la venta. (Foto particular del autor; prohibido su uso o reproducción sin expresa autorización)

El 6º Salón de Genealogía de París acogió a asociaciones de muchas partes de Francia y el mundo francófono. (Foto particular del autor; prohibido su uso o reproducción sin expresa autorización)

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Publicado el listado de españoles fallecidos en los campos de concentración de Mauthausen y Gusen

Hoy, 9 de agosto de 2019, el Boletín Oficial del Estado (BOE) ha publicado un listado de 4.427 españoles (la mayoría varones) fallecidos en el complejo de campos de concentración de Mauthausen y Gusen (Austria) durante la Segunda Guerra Mundial. La lista contiene además los nombres de víctimas del nazismo que murieron en otros campos de concentración y/o de exterminio, como Dachau, Flossenburg y Auschwitz.

Tal y como afirma dicha publicación, la lista ha sido elaborada “por un equipo de investigación tras el cotejo de los libros correspondientes que se custodian en la sede del Registro Civil Central (C/Montera), para que los posibles interesados puedan realizar las alegaciones que estimen oportunas en el plazo de un mes desde la publicación de este edicto”.

Tanto la lista como las vías para poder presentar dichas alegaciones pueden ser consultadas a través de la publicación en el propio BOE.

Prisioneros en el campo de concentración de Mauthausen, entre 1942 y 1944. Fuente.

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THE Genealogy Show 2019: ¡Os traemos muchas novedades!

Hoy os traigo algunas novedades sobre THE Genealogy Show, el nuevo evento que marcará vuestros calendarios el año próximo y al que espero que podáis asistir.

Como sabéis, la primera edición de esta conferencia tendrá lugar el 7 y 8 de junio de 2019 en la ciudad británica de Birmingham. El evento se desarrollará en el National Exhibition Centre (NEC), localizado a poca distancia del aeropuerto internacional que conecta Birmingham con ciudades como Barcelona, Málaga, Madrid, Palma de Mallorca o Santa Cruz de Tenerife. Para más información sobre cómo llegar, alojamiento, etc. podéis pinchar aquí.

Hace unas semanas se anunció el programa de ponencias que tendrán lugar cada día. El viernes, por ejemplo, tendremos la oportunidad de escuchar charlas tan variopintas como el copyright aplicado a la investigación genealógica, cómo novelar nuestros descubrimientos familiares, o cuáles son los errores más comunes que cometemos los genealogistas. Al día siguiente, sábado, los participantes tendrán ocasión de escuchar ponencias sobre cómo investigar nuestras raíces judías, la utilidad de las redes sociales para la genealogía, o los aspectos más novedosos de la genealogía genética. Para ver el programa completo, haz click aquí.

Además de contar con un amplísimo abanico de temas, el programa incluye oradores procedentes de todo el mundo, desde Yvette Hoitink y John Boeren, que nos hablará sobre la genealogía en los Países Bajos, a Ruth Blair, que arrojará luz sobre la investigación genealógica en Canadá. Yo mismo daré una charla (el sábado 8 de junio a las 12:30h) sobre la genealogía en España destinada a principiantes. También habrá ponentes procedentes de Escandinavia, Estados Unidos y la India.

El evento será una ocasión única para conocer genealogistas, tanto profesionales como aficionados, de todo el mundo, y una oportunidad idónea para intercambiar contactos, técnicas y experiencias. Aunque el idioma predominante será sin duda el inglés, también habrá participantes de España, Francia, Bélgica, los Países Bajos, Alemania… Si os interesa participar pero no se os dan bien los idiomas, poneos en contacto conmigo vía e-mail, Facebook o Twitter e intentaremos organizar una quedada hispanófona para que aprovechéis al máximo la experiencia.

La exhibición en THE Genealogy Show contará con la presencia de un gran número de asociaciones (en su mayoría británicas) y empresas (entre las cuales se encontrarán algunos de los nombres más importantes a nivel mundial). También se contará patrocinadores de fama internacional. Durante el evento, quienes lo deseen y necesiten consultar con un experto sobre un problema particular que hayan tenido en su investigación genealógica podrán hacerlo reservando un espacio a través de este enlace.

Las entradas para el evento ya están a la venta: hasta el 30 de septiembre de 2018 se aplicará un descuento, siendo el precio hasta entonces £13,50 (unos 15€) por día, ó £22,50 (unos 25€) para el evento completo. Los pases para las ponencias deberán abonarse al mismo tiempo que se compren las entradas para el evento, y dado que hay aforo limitado, se recomienda reservar plazas lo antes posible. Para comprar vuestras entradas seguid este enlace.

¿Necesitáis más información? Podéis contactar con los organizadores a través de su página web o bien siguiéndolos en Facebook y Twitter.

¡Nos vemos en Birmingham!

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El trágico destino de las tías de Ferrol

La ciudad de Ferrol, donde vivió mi familia a finales del siglo XIX.

Hace un tiempo dediqué un artículo, titulado Los tíos desaparecidos de Cuba, a los hermanos de mi bisabuelo, cuyo rastro se perdió para siempre en la isla caribeña. Mi bisabuelo, oriundo de la ciudad de Ferrol, también emigró a Cuba cuando era joven, siguiendo los pasos de al menos tres de sus hermanos, de un tío materno y de una tía paterna (aunque a diferencia de casi todos ellos, acabaría volviendo a España). En Galicia quedaban mis tatarabuelos, Nicolás Ramos y Baltasara Romero, que fallecieron con pocos días de diferencia en 1916, y las hijas del matrimonio, a la espera, deduzco, de que algún día pudiesen casarse, fundar sus propias familias, y quizás emprender el duro viaje del emigrante rumbo a Cuba.

Nicolás y Batasara tuvieron en total once hijos, de los cuales cuatro eran niñas: Flora, Amparo, Manuela y María Antonia. De todas ellas sólo he conseguido encontrar datos sobre Flora, cuya historia relataré en breves momentos, mientras que de las otras tres no sabía nada. Hasta ahora.

Nada puedo aseverar sobre el paradero de María Antonia, la más pequeña de todas, salvo que consta fallecida en 1916, y dado que no consta en los padrones de habitantes de Ferrol, deduzco que debió de fallecer a tierna edad. De hecho, cuando hace dos o tres años logré conseguir la partida de defunción de Nicolás y Baltasara pude constatar que por entonces, de sus cuatro hijas, sólo Flora seguía viva; era obvio que las otras tres habían fallecido antes que sus padres, pero no tenía forma de saber si habían muerto en la infancia, o si habían llegado a adultas. Una anotación en la partida de defunción de Nicolás ofrecía una pista curiosa sobre la tercera, Manuela, pues afirmaba que había fallecido dejando un hijo, sin mencionar el nombre o apellido de la criatura. Deduje por lo tanto que Manuela sí había llegado a edad adulta, y que para encontrar su partida de defunción debía centrar mi búsqueda en una muerte acaecida entre 1890, cuando Manuela tendría unos 17/18 años, y 1916, cuando murieron sus padres, y ella habría tenido 43.

La única referencia a Manuela en el padrón de habitantes de Ferrol, que se puede consultar de forma gratuita en FamilySearch, data de 1898, y se refiere a ella como soltera y viviendo con sus padres y su hermano, mi bisabuelo Guillermo. Armado con este dato, recientemente fui en persona al Registro Civil de Ferrol con el objeto de encontrar la partida de defunción de Manuela, pero la ausencia de índices y la falta de documentos digitalizados dio al traste con mis esperanzas. Más suerte tuve a la hora de buscar información sobre su hermana Flora, la cual yo sabía que se había casado en torno a 1890 con ni más ni menos que su tío Juan, el hermano de su madre.

Padrón de habitantes de 1898, que muestra a Manuela Ramos y su familia.

Siempre he oído que aquella unión, que algunos juzgarán incestuosa, estaba fundada sobre la fortuna que supuestamente había amasado en Cuba el tío Juan, y que obviamente no querían que se perdiese si éste se casaba con alguna dama ajena a la familia. El matrimonio apenas duró nueve años y produjo dos hijas. Durante mi reciente visita a Ferrol no sólo encontré la partida de nacimiento y defunción de la segunda, que según leyenda familia arruinó a su hermana y se gastó la fortuna paterna, sino que pasé un rato de lo más agradable con una biznieta de aquel bizarro matrimonio. Lógicamente algunas cosas mejoran con el paso del tiempo…

Mi siguiente parada fue el Archivo Diocesano de Mondoñedo, en Lugo, donde me propuse averiguar cuándo había fallecido Manuela. Mi búsqueda pronto dio sus frutos cuando consulté el tomo de difuntos correspondientes a la última década del siglo XIX, cuyo índice recogía la defunción de Manuela. Para mi gran alegría, en el índice también aparecía su hermana Amparo, y enseguida logré dar con los datos de sus respectivos entierros.

La primera partida que encontré fue la de Amparo, la cual murió la Noche de Reyes de 1895, a los 25 años de edad. En el momento de su muerte se hallaba casada con un tal Avelino Pantín Rico, de cuyo matrimonio dejaba hijos gemelos. Mi atención pronto se centró sobre dos entradas en la misma página, donde se recogían los entierros de dos niños llamados Avelino y Amparo Pantín Ramos, que habían fallecido con uno y ocho días de vida. Era evidente que Amparo había muerto durante o poco después del parto, pero sin una partida de defunción no me resultaba posible saber de qué. Así pues, contacté de nuevo con el Registro Civil de Ferrol, donde muy amablemente me emitieron las partidas de defunción de Amparo y de sus dos hijos malogrados, así como la partida de matrimonio de Amparo y de su marido Avelino. Amparo (madre) efectivamente falleció a causa de eclampsia apenas cinco meses después de haberse casado con Avelino; sus hijos fallecieron de una persistencia del agujero botal (en el caso del niño) y de incompleto desarrollo (en el caso de la niña), pues a menos que Amparo se hubiera casado embarazada, sus hijos debían todavía estar en el cuarto o quinto mes de gestación. Dado que los niños llegaron a vivir más de 24 horas, me inclino por la teoría de que Amparo se casó estando ya embarazada.

Sección de la partida de defunción de Amparo, confirmando que falleció a causa de una eclampsia.

Semejante tragedia no pudo dejar insensible a nadie en mi familia, y sin embargo jamás he oído hablar de esta tía que se fue a la tumba demasiado pronto. Con razón dos de sus sobrinas se llamarían Amparo, en su memoria, pero con ella y sus dos hijos la línea de Amparo se extinguió hace más de un siglo.

Torné mi atención hacia su hermana Manuela, que yo sabía había fallecido aproximadamente en la misma época. Mis peores presagios se cumplieron cuando di con su defunción, acaecida en 1899; Manuela, casada con Pastor Fernández, de profesión militar, se había casado en 1898, y menos de un año después sucumbía a una fiebre puerperal producida, como su hermana mayor, durante el parto. En esta ocasión mis pesquisas tuvieron un final ciertamente más feliz, pues averigüé que el hijo de Manuela, Pastor Fernández Ramos, llegó a sobrevivirla, y de hecho falleció a la edad de 83 años en 1982, según la esquela que encontré en la hemeroteca de La Voz de Galicia. Desgraciadamente nunca hubo relación entre él y el resto de su familia materna – no por ningún desagravio ni mal entendido, según me dice una tía-abuela mía, sino porque simplemente no había relación, aunque sabían de su existencia.

A pesar de la tristeza de mis hallazgos, sí me alegro de haber encontrado una línea colateral que de alguna manera perpetúa la línea de mis tías ferrolanas, las cuales habrían caído en el olvido de no haber sido por mi empeño en desenterrar sus historias individuales y darles el lugar en mi historia familiar que se merecen.

Parece ser, según la esquela, que Pastor Fernández Ramos no tuvo descendencia de su matrimonio con Fe Vega Pérez, pero si queda algún descendiente de este primo y le gustaría contactar conmigo, puede dejar un mensaje al final de este artículo.

Esquela de Pastor Fernández Ramos, el primo de mi abuelo del que nunca había oído hablar.

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1ª Edición de THE GENEALOGY SHOW 2019

Ayer, después de varios meses de suspense, por fin se anunció el lanzamiento oficial de un nuevo evento dedicado exclusivamente a la historia familiar y la investigación genealógica, THE Genealogy Show, que celebrará su primera edición el próximo año en la ciudad de Birmingham, Reino Unido. Podéis descargar el comunicado de prensa (disponible en inglés) pinchando aquí.

El evento tendrá lugar el viernes 7 y sábado 8 de junio de 2019 en el National Exhibition Centre (NEC) de Birmingham, donde hasta el año 2017 se celebraron las últimas ediciones del desaparecido Who Do You Think You Are? Live. Sin duda alguna, los próximos meses veremos un considerable incremento de información sobre este nuevo evento tanto en su página web como en sus cuentas en las redes sociales, por lo que no les perdáis ojo.

Este evento parece haberse gestado en un momento de lo más oportuno, cuando la repentina cancelación de Who Do You Think You Are? Live dejó a los genealogistas de este lado del Atlántico “huérfanos” del mayor evento genealógico en Europa. Pero, a diferencia de éste, THE Genealogy Show pretende ser mucho más inclusivo e internacional, al tener una visión más europea. Aunque el grueso de las actividades y charlas se darán, con toda seguridad, en inglés, el comité organizador espera poder atraer a genealogistas de países de hablar no-inglesa para fomentar un mayor intercambio de prácticas y experiencias entre participantes de diferentes culturas.

Así que de momento sólo tenéis que marcar vuestros calendarios y seguir los acontecimientos que THE Genealogy Show vaya incluyendo en su página web y en las redes sociales. ¡No olvidéis suscribiros a mi blog y a mi cuenta de Twitter para manteneros al día de todas las novedades!

Para más información:

 

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Los Ronquete de Luisiana

Llevar a cabo la investigación genealógica de un apellido poco común puede a veces plantearnos enormes obstáculos, pero a menudo es en realidad una suerte poder sobrepasar fronteras y poder seguir estandose seguros de que estamos siguiendo los pasos de una misma familia.

Esto mismo me sucedió cuando un día, dejando de lado el registro civil español y los archivos eclesiásticos, me decidí a probar suerte y buscar a la familia de mi tatarabuelo, los Ronquete, en buscadores que no sólo contienen información sobre España, como es el caso de FamilySearch o Ancestry.

En ambos casos, los resultados se centraron únicamente en una familia estadounidense asentada en el estado sureño de Luisiana. El progenitor de dicha familia era un tal Elías Ronquete, quien en 1874 emigró de España con la mirada puesta en Estados Unidos. Dado que el apellido Ronquete en España era tan poco frecuente entonces como lo es hoy, no me resultó difícil encontrar la partida de bautismo de Elías en los libros parroquiales de San Martín de Noya (La Coruña). Allí, este hijo de Jacinto Ronquete y Manuela de Ben recibió las aguas bautismales en 1856, pero la vida en Noya prometía pocas posibilidades para el hijo de un marinero (que además era el patrón del correo de Noya) y una humilde madre de familia.

Nueva Orleans a principios del siglo XX.

Siguiendo los pasos de dos de sus tíos maternos, que había emigrado a Nueva Orleans en la década de 1850 (uno de ellos llegó includo a caer en la Guerra de Secesión, luchando del bando confederado), Elías compró un pasaje de ida en tercera clase y embarcó en el SS Saint Louis, que recorría la ruta Liverpool-La Coruña-La Habana-Nueva Orleans. Tras varios días de travesía, Elías alcanzó la costa estadounidense en agosto de 1874, y a su llegada declaró tener 20 años (en realidad tenía 18).

Al principio, Elías Ronquete debió de lograr abrirse paso gracias al apoyo económico de su tío José Antonio de Ben, un comerciante tabacalero que llevaba una vida próspera en el sur americano. Al cabo de unos años, resuelto a afincarse definitivamente en América, Elías renunció a su nacionalidad española y pidió la nacionalidad americana; dos años después, el 17 de mayo de 1881 solicitó un pasaporte estadounidense  (17 de mayo de 1881), donde afirmó haber nacido en Noya, España en 1856. El documento resulta sumamente interesante, pues nos desvela su aspecto físico: medía “5 pies y 7 pulgadas” (aproximadamente 1,70 m.), tenía entradas, los ojos grises, la nariz grade, la boca mediana, el mentón mediano, pelo oscuro, y era de complexión clara, además de tener la cara alargada y llevar bigote.

Documento de Elías Ronquete donde declara abandonar su lealtad al rey de España para poder así asumir la nacionalidad estadounidense.

En lo personal también sabemos que Elías encontró una estabilidad de la que quizá no habría disfrutado en Noya (teniendo en cuenta que dos de sus hermanos fallecieron poco después de que emigrase a América, y el más pequeño también se vio obligado a buscar una vida mejor al otro lado del Atlántico, instalándose en este caso en Argentina). El 28 de enero de 1893 Elías Ronquete contrajo matrimonio, a los 37 años de edad, con una americana de nombre Virginia A. Ackerman. La pareja llegaría a tener cuatro hijos: Elías (1893), Leo (1894), Ramón (1896) y Genevieve Carmen Ronquete (1900).

Profesionalmente, Elías también logró abrirse paso en el Nuevo Mundo. Según el censo estadounidense de 1880 vivía con su tío José Antonio y la familia de éste (que incluía siete hijos) y trabajaba como dependiente en una tienda de ultramarinos – probablemente propiedad de su tío José Antonio. En el censo de 1900 lo encontramos nuegamente trabajando como dependiente, esta vez con residencia en el nº 916 de Aline Street, a muy poca distancia del famoso Barrio Francés de Nueva Orleáns y zona que resultó anegada por el Huracán Katrina hace no muchos años. Con él vivían por aquel entonces su mujer (sin oficio) y sus cuatro hijos menores de edad.

916 Aline Street, en Nueva Orleans, donde residían los Ronquete a principios del siglo pasado.

La apacible vida de los Ronquete se vio frustrada, como fue el caso de tantas otras de la época en América, por el estallido de la Primera Guerra Mundial. Elías no llegó a participar activamente en la contienda (tenía unos 61 años cuando Estados Unidos le declaró la guerra a las potencias centrales en 1917), pero sus dos hijos mayores, Elías Jr. y Leo sí parecen haber sido reclutados.

Afortunadamente para todos ellos, los muchachos sobrevivieron la guerra, pero de nuevo su apacible existencia se vio frustrada por la muerte de Elías el 22 de mayo de 1919, dejando viuda y cuatro hijos de edades comprendidas entre los 25 y los 19 años.

Documento de reclutamiento de Elías Ronquete Jr. en 1917.

Sabemos, por documentos publicados en línea, que Virginia (Ackerman) Ronquete falleció en octubre de 1932. A ella la sobrevivieron sus cuatro hijos, que fallecieron (exceptuando a Ramón) sin haberse casado y sin descendencia.

Leo Ronquete murió en Nueva Orleans el 24 de febrero de 1952, no sin antes haber sido llamado a servir una vez más a su país durante la Segunda Guerra Mundial. Su hermano Ramón casado en 1923 con Lydia M. Potier, falleció sin dejar hijos en 1971, también habiendo participado en la guerra. A él le siguió a la tumba su hermano mayor, Elías Jr., fallecido en 1972.

Con el fallecimiento de Genevieve Carmen, la benjamina de la familia, el apellido Ronquete  se extinguió en Estados Unidos tras apenas una generación. ¿Me pregunto si quedan personas en Luisiana que los recuerdan o incluso si tienen fotos de estos lejanos parientes?

Tarjeta de reclutamiento de Ramón Ronquete, 1942.

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Los Martínez de Barcelona

Me vais a tener que perdonar, pero últimamente estoy prendado de la familia Martínez, de la que desciendo a través de mi abuela. Recordaréis que el otro día os hablé de los Martínez Zárate, de Mugardos, descendientes de los hermanos Arturo y Ramón Martínez Hernández, dos sobrinos de mi tatara-tatarabuelo que se casaron respectivamente con Amalia Zárate Badía y Antonia Zárate Zárate (que eran además tía y sobrina, respectivamente). También hablé de un tercer hermano, Arsenio, cuya esquela me ayudó a descubrir la unión matrimonial entre su hijo, el Dr. Evaristo Martínez Parlatti, y una prima suya.

De quienes apenas hablé, sin embargo, fue de los otros hermanos que tenían Arturo, Arsenio y Ramón. Esto se debe principalmente al hecho de que hasta hoy desconocía prácticamente todo sobre ellos. Sus padres, José Martínez Fernández y Carmen Hernández de Dios, habían tenido otros cuatro hijos: José, Carmen, Evaristo y Miguel. De estos, sólo la línea de Miguel, que era militar, me resultaba familiar. Sabía que su matrimonio en 1902 con Concepción López Undabarrena había producido dos hijos, nacidos antes de la prematura muerte de ésta a los 25 años de edad; el hijo también fallecería joven, pero al menos sé que la hija sobrevivió a su padre. En segundas nupcias Miguel se casó con Purificación Almoyna Iglesias, y tuvo numerosa descendencia, dando así lugar a la rama de los Martínez-Almoyna.

Pero volvamos a los hermanos de Miguel. Gracias a las diversas hemerotecas online que estoy usando últimamente, he logrado conseguir la esquela del hermano mayor, José, que era oficial de telégrafos y que murió (deduzco que bastante joven) en 1913 en Pontevedra. Le sobrevivieron no sólo sus cuatro hijos, sino también su viuda, Rosario Martínez (que compartan apellido, y conociendo los demás casos de endogamia por esa parte de la familia, me hace sospechar que él y ella también fueran parientes).

Según la esquela de uno de sus sobrinos, sé que otro de los hermanos, Evaristo, se había casado con Elisa Marzoa, pero mi búsqueda en las hemerotecas gallegas no había dado frutos sobre su vida ni sobre su posible descendencia… hasta hoy. Recordé que, según mis notas, el padre de los Martínez Hernández había fallecido en Barcelona en los años 20. Sin una partida de defunción ni una esquela, comprobar ese dato me resulta por el momento imposible, pero me dije a mi mismo: “Si es verdad que el padre murió en Barcelona, es bastante probable que uno de sus hijos falleciese allí también”. Por ello decidí trocar la hemeroteca de La Voz de Galicia por la de La Vanguardia, que cubre los años 1881 hasta la actualidad.

En cuestión de segundos conseguí encontrar la esquela de Evaristo Martínez Hernández, fallecido en Barcelona en 1946. La escueta nota periodística menciona que era viudo de Elisa López Undabarrena. ¿De qué me suena ese nombre? ¡Pues claro! Era la hermana de Concepción López Undabarrena, casada con Miguel, el hermano de Evaristo. ¡Dos hermanos para dos hermanas! Me había despistado el apellido Marzoa, que se le había atribuido a Elisa en la esquela de su sobrino – y no del todo incorrectamente, pues he descubierto que el padre de las hermanas López Undabarrena se llamaba José López Marzoa.

La esquela de Evaristo Martínez Hernández no sólo me ha ayudado a confirmar el verdadero nombre de su esposa, sino que me da su domicilio (la famosa Vía Laietana de Barcelona) y su profesión: notario jubilado. Además, me aporta el nombre de cuatro hijos de los que nunca había oído hablar: Carmen (casada con el Dr. Ramón Tibau), José (casado con Carmen Sagrera), Arsenio (casado con Antonia Benesat, aunque podría ser Antonia Benasat) y Miguel Martínez López (casado con Josefa Paytuví). Con esos datos he conseguido las esquelas de Carmen (fallecida en Bellver de Cerdaña en 1974) y de Miguel (muerto en Barcelona en 1970), ambos con descendencia. ¡Cuántos descubrimientos!

No acaba ahí la cosa. Carmen Martínez Hernández, la hermana de Evaristo y los demás hermanos mencionados anteriormente, también acabó sus días en Cataluña. He descubierto, gracias a su esquela fechada en 1952, que estuvo casada con el Dr. Ángel López Murga, con quien parece haber tenido cinco hijos llamados Carmen, Ramón, Rosario, Rita y Concepción López Martínez, en quienes también se perpetúa la sangre de estos Martínez.

Todavía no he conseguido encontrar la esquela o la partida de defunción del patriarca de esta rama, José Martínez Fernández, pero dado que parece cada vez más plausible que falleciese en Barcelona, confío en poder tener novedades dentro de muy poco. Os mantendré informados.


  • Si eres un descendiente de José Martínez Fernández y Carmen Hernández de Dios, o tienes parentesco con cualquiera de sus descendientes, incluidos Pilar Tibau Martínez o los hermanos Martínez Paytuví, no dudes en ponerte en contacto conmigo vía e-mail.
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En búsqueda de los Martínez Zárate de Mugardos

Mugardos, cuna de los Martinez Zárate.

Hace años llegó a mis manos una copia de un manuscrito, fechado en 1946, que dejó mi bisabuelo y en el cual recogía memorias y recuerdos de su infancia y su familia. Aunque no habla en detalle de sus padres ni sus hermanos (doce llegaron a ser), sí menciona a sus abuelos, a varios primos y otras ramas más lejanas, sin dejar claro cómo o a través de qué parte de la familia estaban emparentados. Entre éstas, me sorprendió que mencionase a los “Martínez Zárate, de Mugardos” (localidad marinera muy cercana a la ciudad de Ferrol). Recuerdo buscar en vano, con los medios de los que disponía entonces, algo de información sobre esta rama de mi propia familia de la que nunca había oído hablar.

No fue hasta hace unos cinco años que conseguí contactar con el fallecido Juan Robatto Espiñeira, propietario de un árbol genealógico colgado en MyHeritage. Sin estar directamente emparentados, Juan amablemente accedió a darme algunos datos sobre esos primos que teníamos en común. Me dijo que los Martínez Zárate descienden de José Martínez Fernández (a quien ya tenía identificado como el hermano pequeño de mi tatara-tatarabuelo, y del cual no sabía prácticamente nada). Asimismo, me contó que José y su mujer, Carmen Hernández, habían tenido siete hijos, llamados José, Arturo, Carmen, Evaristo, Arsenio, Miguel y Ramón. De Miguel sabía que era militar, y que de sus dos matrimonios había quedado numerosa descendencia – incluyendo la rama de los Martínez-Almoyna y un hijo que desgraciadamente murió en la Guerra Civil luchando por el Bando Nacional. Pero, ¿qué más podía descubrir sobre los otros hermanos?

Juan me informó de que uno de ellos, Arturo, que era médico, se había casado con l mugardesa Amalia Zárate Badía, y que de dicha unión nacerían siete hijos. Curiosamente, durante una visita familiar a Mugardos, otro de los hermanos (Ramón) se quedó prendado de Antonia Zárate, sobrina de Amalia, y se acabaron casando – no sin antes romper él su compromiso con otra prima… De ese matrimonio también nacieron varios hijos, ¡también de apellido Martínez Zárate! No acaba ahí la saga familiar. Un hijo de Arturo y de Amalia se casó con Amparo Martínez Zárate (prima carnal suya al ser sus madres hermanas entre sí), dando así a una nueva generación, esta vez de apellido Martínez Martínez.

Conociendo el afán que estos Martínez tenían por casarse con parientes más o menos próximos, me empecé a interesar por la unión entre Carmen Martínez Zárate (otra hija de Arturo y Amalia) con un tal Evaristo Martínez. ¡Pero si Evaristo era el nombre de su tío paterno! ¿Estaba acaso ante un matrimonio entre tío y sobrina carnal?

Mi búsqueda para dar con información sobre el presunto novio, Evaristo Martínez Hernández, no dio resultados, pero gracias a una necrológica publicada en La Voz de Galicia en 1933, a la que he tenido acceso gracias a su hemeroteca online, pude encontrar una referencia a la muerte de Arsenio Martínez Hernández, el hermano de Arturo y Evaristo. Hoy mismo llegó la partida de defunción, la cual confirma que la muerte le sobrevino en Ferrol cuando tenía 63 años. El documento no menciona hijos, por lo que deduje que no tuvo descendencia de su matrimonio con Soledad Parlati Gómez.

La primera referencia que he visto a Soledad Parlati Gómez, en la partida de defunción de su marido.

Dado que Parlati es un apellido muy poco común en España, me dispuse a buscar en las hemerotecas online, y probando suerte en la Biblioteca Galiciana, en cuestión de minutos conseguí la esquela de la madre de los Martínez Hernández (donde precisamente se menciona a Soledad Parlati como hija política). Pero eso no fue todo. Buscando el apellido con una ligera modificación gráfica, convirtiendo el Parlati en Parlatti, pude conseguir la esquela del antedicho Arsenio Martínez Hernández. En esta ocasión mi perseverancia se vio recompensada cuando vi que no sólo se cita a su viuda, Soledad Parlatti, sino también a su hija política Carmen Martínez y a su nieto, Jesús Martínez.

Esquela de Arsenio Martínez Hernández, donde se recoge el nombre de su nuera y su nieto.

Con estos datos, mis sospechas se empezaron a centrar en el hijo de Arsenio y Soledad, hijo de nombre desconocido pero que evidentemente habría muerto antes que sus padres, por no mencionársele en la esquela de su padre. Me percaté del nombre de su viuda, Carmen Martínez, y me planteé una intrigante posibilidad: ¿podría ser ese hijo difunto el Evaristo Martínez que se casó con Carmen Martínez Zárate, la hija de su tío Arturo?

En cuestión de segundos obtuve la respuesta: una esquela, publicada en octubre de 1920, anunciaba la muerte del joven licenciado en medicina, Evaristo Martínez Parlatti, y mencionaba a sus padres, a sus suegros, y a su joven viuda, Carmen Martínez Zárate. ¡Bingo!

Esquela de Evaristo Martínez Parlatti, quien contrajo matrimonio con su prima carnal.

En resumen, Carmen Martínez Zárate no se casó con su tío Evaristo Martínez Hernández, como yo había sospechado inicialmente, sino que lo hizo con su primo carnal, Evaristo Martínez Parlatti. Debió de ser el tercer o cuarto matrimonio entre parientes celebrado entre descendientes de José Martínez Fernández y Carmen Hernández en apenas tres generaciones.

A este paso, creo que tendré que hacer una visita al cementerio de Mugardos para averiguar si alguno de sus descendientes se ha casado con algún otro pariente de los Martínez Zárate…

IN MEMORIAM
Juan Robatto Espiñeira
Genealogista

(1948-2014)

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