La digitalización del Archivo Diocesano de Santiago

El Monasterio de San Martín Pinario, donde está lozcalizado el Archivo Histórico Diocesano de Santiago. Fuente: AHDS.

Hola a todos. Hoy os traigo una muy buena noticia – de esas noticias que nos gustaría tener conocimiento más a menudo. Hace poco visité el Archivo Histórico Diocesano de Santiago de Compostela, donde llevo yendo más de diez años. Durante mi visita tuve noticia de que el personal del Archivo ha comenzado ya el proceso de digitalización de sus fondos, particularmente de sus libros parroquiales. Dicha tarea, que no sólo es lenta sino sumamente delicada, ha comenzado a darle prioridad por orden alfabético a aquellos libros que se encuentran en peor estado de conservación (y que por lo tanto no pueden ser consultados ni manipulados, en versión papel) por los investigadores.

De momento los ficheros relativos a libros digitalizados sólo se pueden consultar en sala en uno de los dos ordenadores que están a disposición del público. Dado que no se trata de un ordenador particularmente nuevo, el acceso a los fondos es bastante lento, pero estoy seguro de que tarde o temprano el acceso a los documentos digitalizados se revisará en el futuro no muy lejano.

Hasta la fecha (mayo de 2017) cualquier investigador puede consultar los libros digitalizados de las siguientes parroquias:

Abalo
Abanqueiro
Abella
Abelleira
Agar (Santa Mariña)
Agrón
Agualada
Agudelo
Albite
Albores
Aldán
Almofrei
Alón
Ameixenda
Ames
Amil
Ancorados
Andeiro
Andoio
Andras
Esto
Muíño
Pereira
Sigrás
Silvarredonda
Vigo (San Xulián)
Vilas (San Pedro)
Viña (Santa Baia)

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Tres ahogamientos

En el libro de difuntos de San Vicente de Noal, en el Puerto del Son (La Coruña) existe la siguiente partida, que reza:

En veinte y siete de junio de mil ochocientos sesenta y seis, por oficio del Sr. Alcalde del Ayuntamto del Son, se le dio sepultura con solo oficio a los cadáveres de Manuel Landeyra, de otro Manuel (sic) su hermano, y Ramona, también hermana, vecinos de esta parroquia, eran hijos legítimos de Celestino Landeyra y Celestina Calo, de esta misma vecindad, fallecieron el día antecedente asfixiados, según consta del referido oficio, el primero a los doce a trece años de edad, el segundo a los cinco a seis, y la tercera llamada Ramona a los dos o tres, y para que conste, lo firmo [rúbrica].

 

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¿Quién fue Manuel Ventura Figueroa?

Si como yo alguna ves te has preguntado si puedes estar emparentado con Manuel Ventura Figueroa, entonces este artículo seguramente te resultará interesante. La suya ha sido descrita como “la familia más vieja del mundo”, y aunque el apelativo me parece un tanto exagerado, no deja de tener cierto fundamento en la verdad. No es casualidad que la Fundación que lleva su nombre se describa a sí misma como la más antigua de España.

¿Quién era Manuel Ventura Figueroa?

figueroa-manuel-ventura-1Figueroa fue un eclesiástico y estadista gallego que vivió en el siglo XVIII. Nacido en Santiago de Compostela el 21 de diciembre de 1708, recibió los nombres Manuel Benito Ventura en la pila bautismal. Su padre, Manuel Cabanelas, trabajaba como barbero sangrador en el Hospital Real de la actual capital gallega, mientras que su madre era de familia santiaguesa y la cual dio a su marido un total de nueve hijos.

Entregado a la Iglesia Católica desde muy joven, Figueroa (que era realmente el segundo apellido de su abuelo paterno) subió el escalafón de la jerarquía eclesiástica, llegando a ser nombrado Arzobispo de Laodicea (en Asia Menor, actual Turquía) y Patriarca de las Indias Occidentales. Instalado en la Corte madrileña, en 1753 Figueroa negoció el Concordato entre Fernando VI y el Papa Benedicto XIV, el cual confería a la autoridad real un poder mayor que a la Iglesia. Figueroa también fue hombre de confianza del siguiente rey de dinastía Borbón, Carlos III, y durante su reinado fue designado Gobernador del Consejo de Castilla. Asimismo, colaboró en la fundación del Banco de San Carlos, considerado uno de los predecesores del actual Banco de España.

Figueroa murió, necesariamente soltero y sin descendencia legítima, el 3 de abril de 1783 en la villa de Madrid. Fue enterrado en la madrileña iglesia de San Martín, aunque sus restos desaparecieron en 1836 cuando el edificio fue demolido en el marco de las desamortizaciones eclesiásticas de Juan Álvarez Mendizábal.

La fundación que lleva su nombre fue creada un año después de su muerte por sus herederos, que daban así cumplimiento a sus última voluntad de que su patrimonio fuese utilizado para dar estudios y dotes a sus parientes pobres.

Más de dos siglos más tarde, en 1994, la Xunta de Galicia asumió las competencias que la Administración General del Estado venía desarrollando en relación con dicha fundación, y estableció el procedimiento para determinar el parentesco con Manuel Ventura Figueroa, así como determinar quién ocupa el cargo de Patrono de Sangre, esto es, el pariente mas próximo a éste. Desde 2002 y de forma anual la Xunta ha convocado becas destinadas a la ayuda al estudio destinadas a los parientes del fundador que cumplan los requisitos exigidos por el Patronato de la fundación.

¿Cuáles eran los antecedentes familiares de Manuel Ventura Figueroa?

A continuación se expresa una genealogía de estilo ahnentafel o pedigrí donde se muestran los antepasados de Manuel Ventura Figueroa; es decir, no incluye líneas colaterales ni descendientes de los mismos:

Generación I

  1. Manuel Ventura Figueroa (baut. Manuel Benito Ventura Cabanelas), nacido el 21 de diciembre de 1708 en el Hospital Real de Santiago de Compostela (La Coruña), fallecido en Madrid el 3 de abril de 1783.

Generación II

2. Manuel Cabanelas, bautizado el 31 de diciembre de 1674 en San Pedro de Tenorio, en el actual ayuntamiento de Cotobade (Pontevedra). De profesión, barbero sangrador practicante en el Hospital Real de Santiago de Compostela.

3. María Benita Antonia Barreiro, bautizada el 22 de septiembre de 1673 en Santiago de Compostela (La Coruña).

Generación III

4. Pedro Cabanelas, bautizado el 21 de julio de 1630 en San Pedro de Tenorio, Cotobade (Pontevedra). De profesión, procurador general de la jurisdicción de Pontevedra.

5. María Cerviño, bautizada el 28 de noviembre de 1648 en Santiago de Viascón, Cotobade (Pontevedra).

6. Simón Barreiro, bautizado en Santa María de Xanzá, municipio de Valga (Pontevedra).

7. María Antonia Rodríguez de Prado, bautizada en San Vicente de Vigo, municipio de Carral (La Coruña).

Generación IV

8. Gregorio Cabanelas.

9. Justa Cartoy.

10. Isidoro (o Isidro) Cerviño.

11. Inés Vidal.

12. NN.

13. NN.

14. NN.

15. NN.

Como curiosidad diremos que Manuel Ventura Figueroa tuvo, que se sepa, ocho hermanos. Al menos uno de ellos falleció joven, mientras que otra hermana fue monja. No hay constancia de que los hermanos dejaran descendencia.

¿Cómo puedo ser reconocido como pariente de Manuel Ventura Figueroa?

manuelventurafigueroaPara obtener el debido reconocimiento oficial como “figueroísta”, la Fundación establece que cualquier postulante deberá enviar la siguiente documentación para poder determinar el parentesco:

  • Partida de nacimiento propia.
  • Partidas de nacimiento de padres y/o abuelos.
  • En el caso de que los padres o abuelos hayan sido reconocidos como figueroístas, una copia del documento de reconocimiento o, en su caso, dela referencia al Diario Oficial de Galicia o el Boletín Oficial del Estado en el que se reconoce esta condición.

Dicha documentación deberá ser remitida a Fundación del Excmo. Sr. D. Manuel Ventura Figueroa, Edificio Administrativo San Caetano s/n, 15781 Santiago de Compostela.

¿Y si no sé cuál es mi parentesco con Figueroa?

Muchas familias creen que descienden de un pariente de Figueroa, y que por lo tanto tienen derecho a ser reconocidos como tal. Considero improbable que todos los casos sean ciertos, o en cualquier caso demostrables, pero ello no quita que una minuciosa y exhaustiva investigación genealógica pueda probar si uno es pariente de Manuel Ventura Figueroa. Muchos libros parroquiales comienzan en el siglo XVII (algunos de ellos incluso antes) por lo que es necesario identificar a cada miembro de cada generación para encontrar el eslabón familiar y respaldar nuestros descubrimientos con documentación fidedigna. Es decir, no basta con suponer que por compartir un apellido con Figueroa o uno de sus antepasados directos guarda uno parentesco alguno con él y su familia.

Para más información recomiendo que visitéis la página oficial de la Fundación (https://sites.google.com/site/fundacionmvfigueroaes/home) y que os familiaricéis con la historia del hombre que le dio nombre. Existen, asimismo, varios foros en Internet donde circulan mensajes entre parientes y personas interesadas en probar su supuesto parentesco con Figueroa. Queda por demostrar si todos cuantos afirman ser parientes de Figueroa realmente lo son.

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Cuestión de legitimidad

La fuente principal en Santa María de Aguasantas, Cotobade.

La fuente principal en Santa María de Aguasantas, Cotobade.

A comienzos de octubre de 1811 la hermana de uno de mis antepasados, de nombre Teresa Cerviño, dio a luz a su primer hijo en la parroquia de Santa María de Aguasantas, en el municipio pontevedrés de Cotobade. El evento no tendría nada de particular, de no ser porque Teresa, a sus 28 años de edad, era soltera y, por lo tanto, el bebé que acababa de alumbrar era ilegítimo.

Teresa pertenecía a una familia de origen muy humilde. Casi todos sus parientes trabajaban bien como labradores o como canteros (en el caso de los varones). Ella probablemente trabajara en el campo, intentando subsistir de lo poco que poseía.

A menudo me he preguntado quién pudo ser el padre de aquel bebé, que fue bautizado con el nombre de Gregorio. ¿Un convecino? ¿Un forastero? ¿Un sacerdote? ¿Un pariente de Teresa? Quién sabe… Lo que sí sabemos es que dar a luz a un hijo ilegítimo en aquellos tiempos (o, al menos, en aquella comarca) no era el escándalo social de dimensiones goliáticas que hoy sostenemos en nuestra imaginación popular. Teresa no fue la primera ni la última mujer en Aguasantas en dar a luz a un hijo bastardo, y prueba de la buena aceptación de este hecho es que cinco años después tuviera un hijo más, que fue bautizado con el nombre de Manuel. Por si fuera poco, en 1824 Teresa dio a luz a una hija, también ilegítima, a la que llamó Rosa.

La ausencia del nombre del padre en cada partida de bautismo no nos permite saber si estos hermanos compartían el mismo progenitor, pero sea como fuere, crecieron en la misma parroquia que su madre y fueron aceptados por la sociedad local como cualquier otro feligrés.

Gregorio, el primogénito, falleció en 1843 a punto de cumplir 32 años. De su matrimonio quedaron un hijo (fallecido joven) y una hija, antepasada de la rama de los Fortes Cerviño.

Manuel, que al igual que su hermano Gregorio se dedicó a la cantería, se casó bastante joven y tuvo de su matrimonio tres hijos que llegaron a edad adulta: José (reputado autor, según algunos, del cruceiro de Hío), María Manuela y Valentín (cuyo nieto, Miguel Vidal Cerviño, se casó con su lejana pariente, Irene Rivas Garrido).

Rosa, la benjamina de los hijos de Teresa Cerviño, se casó a la edad de 32 años con José Rivas García, un labrador cotobadés también de origen humilde. La pareja tuvo tres hijas: Joaquina, Avelina y Josefa. Sin embargo, las cosas se empezaron a torcer para Rosa durante su cuarto embarazo, pues en febrero de 1865 dio a luz a un niño que falleció con diez minutos de vida, después de habérsele administrado el bautismo de necesidad.

Cuatro años tardaría Rosa, a sus 45 años, en quedar embarazada de nuevo, y a principios de junio de 1869 se manifestaron las primeras señales de parto. Desgraciadamente, y una vez más, hubo complicaciones que la partera no fue capaz de evitar, y conscientes de lo peligroso de la situación, se decidió aplicarle al feto nonato el bautismo de necesidad estando aún en el vientre materno (el único caso que yo haya visto). Según la partida de defunción, dos horas después del “bautismo” se pudo verificar la muerte del nonato, una niña, a la que tuvieron que cortarle el brazo derecho para poder extraerla del vientre materno. La experiencia para Rosa debió de ser, simple y llanamente, infiernal. Pero Rosa, que debía de ser una mujer fuerte, logró recuperarse y sobreponerse a tan terrible pérdida. Sobrevivió cinco años más, sin que conste que volviese a tener hijos, falleciendo en 1874 a consecuencia de una “demacración general por padecimiento crónico”.

No acaba aquí nuestra saga, pues la estirpe de Teresa y Rosa Cerviño se perpetúa hasta la actualidad a través de sus descendientes Joaquina y Avelina Rivas Cerviño. Al igual que su abuela materna, Joaquina no pudo o no quiso pasar por la vicaría, pero no por ello decidió prescindir de tener descendencia. En 1891 dio a luz a un niño, que desgraciadamente sólo sobrevivió cuatro semanas. En 1894 nació su segundo y último hijo, Manuel, el cual fue inscrito casi dos semanas tarde debido al temporal que azotaba la zona en aquel momento, impidiéndole a la madre desplazarse hasta la oficina del registro civil (a dos kilómetros) para inscribir al neófito. Este individuo contrajo matrimonio bastante joven, siendo su desposada su prima Telesfora Cerviño Montero (hija del antedicho José Cerviño, supuesto constructor del cruceiro de Hío). La pareja tuvo dos hijos antes de que Manuel emigrase a Brasil, donde tuvo una segunda familia; su familia gradualmente perdió todo contacto con él. Su hijo, también llamado Manuel, contrajo matrimonio con una prima lejana, hija también de una Cerviño, y aunque no llegaron a tener hijos, criaron a su sobrina y los hijos de ésta como si fueran propios.

Avelina Rivas Cerviño, la única hermana de Joaquina que tuvo descendencia, también optó por una vida privada un tanto heterodoxa al tener tres hijos ilegítimos: Evaristo, nacido en 1885, Manuel, en 1887, y Narciso, nacido en 1891. Éste, al igual que su citado primo Manuel, buscó a su futura esposa entre las ramas de su árbol familiar, y en 1916 contrajo matrimonio con María Angustia Rivas Cerviño, hija de la también antedicha Manuela Cerviño (hermana de José Cerviño) y además hija de Evaristo Rivas, cuyo hermano José se había casado décadas atrás con Rosa Cerviño.

Esta rama de los Cerviño se distingue por dos causas principales: el alto número de bebés extramatrimoniales que se dan en varias de sus generaciones, y la elevada cantidad de matrimonios intergeneracionales y consanguíneos que se producen (hasta cinco sólo en los descendientes de Teresa Cerviño). Hay casos que merece la pena leerlos para creerlos, ¿o no?

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Los tarjetones de emigrantes de FamilySearch

Uno de los recursos genealógicos a los que mayor partido le saco es, sin duda, FamilySearch. Aunque en España sigamos pecando de contar con muy pocos recursos informatizados y digitalizados, FamilySearch nos aporta una cantidad muy rica y heterogénea de documentos que pueden facilitarnos nuestra labor investigativa. Entre las diversas colecciones que alberga, me gustaría destacar los tarjetones de emigrantes que arribaron a las costas de Río de Janeiro (Brasil) entre 1900 y 1965. Estos tarjetones son realmente fichas personales emitidas por el Consulado de Brasil en Vigo en su mayoría durante la primera mitad del siglo XX, y contienen información personal sumamente útil para cualquier investigador. En mi caso, me han sido muy útiles para saber más sobre mis antepasados oriundos de la parroquia de Santa María de Aguasantas, en Cotobade (Pontevedra), como se verá a continuación.

A través de una simple búsqueda, ya sea por apellido o por lugar de nacimiento, he logrado encontrar en torno a una docena de parientes directos y colaterales – algunos cuya identidad me era hasta entonces desconocida. El hecho de que los tarjetones incluyen la fecha de nacimiento de cada individuo me ha ayudado mucho a la hora de solicitar la partida de nacimiento al Registro Civil o al Archivo Diocesano de Santiago. También se pueden encontrar datos sobre la profesión del individuo, así como el nombre de sus padres, su estado civil, y a qué ciudad se dirigía. Aún así, la “foto tamaño carnet” de cada individuo es lo que da a estos tarjetones un valor humano y personal mucho mayor que cualquier otro documento que jamás haya visto.

A continuación incluyo algunos de los tarjetones de aquellas personas que (segura o probablemente) guardan parentesco conmigo. Por razones de privacidad no incluyo los tarjetones de gente que nació en los últimos 100 años, pero si tienes antepasados de Aguasantas y quieres contactar conmigo quizá podamos encontrar un parentesco común.

Inocencia Leonor

Inocencia Leonor Durán García, nacida el 19 de abril de 1897, hija de Manuel Durán y Serafina García, emigró a Brasil en 1949.

Cándido

Cándido Lorenzo García, nacido el 3 de noviembre de 1915, hijo de Constantino Lorenzo y de Celia García, emigro a Brasil en 1940.

María Placeres

María Placeres Insuela García, nacida el 11 de junio de 1911, hijo de Antonio Insuela y Elisa García, emigró a Brasil en 1952.

José Manuel Senra

José Manuel Senra, nacido el 29 de enero de 1904, hijo de Rosa Senra, emigró a Brasil en 1952.

José

José Lopo Adán, nacido el 8 de octubre de 1879, hijo de Manuel Lopo y de María Adán, emigró a Brasil en 1950.

Manuel Segundo

Manuel Segundo Lopo García, nacido el 12 de junio de 1901, hijo de Primitivo Lopo y de María García, emigró a Brasil en 1950.

Benito

Benito Andión Pena, nacido el 30 de junio de 1914, hijo de Cándido Andión y de Adelina Pena, emigró a Brasil en 1951.

Ludivina

Ludivina Touriño Fraguas, nacida el 18 de junio de 1876, hija de Manuel Touriño y de Carmela Fraguas, emigró a Brasil en 1946.

Maudilio García

Maudilio García Cerviño, nacido el 13 de septiembre de 1905, hijo de José García y de Florinda Cerviño, emigró a Brasil en 1952.

Lino Orancio Ogando

Lino Orancio Ogando García, nacido el 8 de mayo de 1916, hijo de José Ogando y Herminda García, emigró a Brasil en 1951.

Adolfo

Adolfo Ogando Moure, nacido el 3 de julio de 1914, hijo de Manuel Ogando y de Emilia Moure, emigró a Brasil en 1957.

1895erundina

María Erundina Muíños García, nacida el 9 de junio de 1895, hija de Manuel Muíños y de Genara García, emigró a Brasil en 1957.

Fortunato Durán Rodríguez, nacido el 11 de junio de 1910

Fortunato Durán Rodríguez, nacido el 11 de junio de 1910, hijo de Manuel Durán y Rosa Rodríguez, emigró a Brasil en 1951.

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Un Viaje de Novios

“¿Será cierto que a veces se complace el Destino en que por extraña manera, por sendas torturosas, se encuentren dos existencias, y se tropiecen a cada paso e influyan la una en la otra, sin causa ni razón para ello?”

Aquellas palabras, tan ciertas entonces como lo son ahora, fueron plasmadas por la novelista gallega Emilia Pardo-Bazán en su insigne obra Un Viaje de Novios. Es probable que mi abuelo, lector adepto de las novelas de Doña Emilia, conociera aquellos renglones cuando se decidió a emprender su propio viaje de novios.

scan1Corría el año 49 del siglo pasado. España continuaba recuperándose del trauma que había supuesto la Guerra Civil. Mi abuelo, un joven mozo por entonces, se había criado huérfano de madre en una casa dominada por su padre y su tía Amalia, una solterona que había criado a mi abuelo y sus hermanos como una especie de bondadosa madrastra tras la muerte de su hermana durante la guerra. No puede decirse que, incluso en sus años de juventud, mi abuelo fuese guapo, pero su semblante sonriente en casi todas las fotos que de él sobreviven dejan entrever una persona activa, risueña y animada. Su grupo de amigos, su “pandilla”, probablemente lo fuera todo para él en aquellos años de tristeza que fueron los de su orfandad y la posguerra, y fue gracias a uno de sus amigos que conoció a la que había de convertirse en la mujer de su vida: mi abuela.

scan4Mi abuela, que sí fue una belleza en su juventud, había tenido al menos un novio con anterioridad a conocer a su futuro marido. Esa primera relación, que inicialmente parecía prometer, acabó naufragando, y finalmente fue mi abuelo el que logró ganarse la mano de la joven.

Mi abuelo no era rico (no hacía mucho que se había graduado en la Escuela de Comercio y comenzaba a labrarse su propia carrera profesional), pero gracias a las rentas que le aportaba la casa que su padre tenía en Cuba pudo permitirse una vida con ciertos caprichos. Su viaje de novios no iba a ser menos.

Parece ser que ante la indecisión de mi abuelo, mi abuela le dio un ultimátum y, con los resultados deseados: se vistió de blanco y se convirtió en su mujer un día de noviembre de 1949 en la ciudad de La Coruña. La lista de invitados, que todavía tengo en mi poder, incluye no sólo a las respectivas familias (menos a la pobre tía Amalia, que acababa de fallecer), sino a un considerable número de amigos y vecinos a los que mis abuelos tratarían durante muchos años.

La boda se celebró a las diez y media de la mañana, como era costumbre (en tiempos las bodas se celebraban muy temprano, porque era obligatorio ir en ayunas). No sé si hubo un banquete para todos los invitados (es posible que los gastos los guardasen para la luna de miel). Inexplicablemente, como si supiera que algún día yo me interesaría por ellos, mi abuela guardó todos los recibos y billetes de su viaje de novios, lo cual me ha permitido saber dónde estuvieron y qué hicieron en las semanas inmediatamente posteriores a la ceremonia.

El mismo día 24 mis abuelos salieron (casi seguro que en tren) hacia Santiago de Compostela. Allí se hospedaron en el Hotel Compostela (hoy en día un hotel de cuatro estrellas), donde las facturas reflejan su consumición en el “hall” (un té y una naranjada el primer día, un coñac el segundo…) e incluso sus “conferencias telefónicas” el día 24, día de su llegada, por un montante de 3,30 pesetas (probablemente para anunciar a sus familias que habían llegado a su primer destino).

scan2El día 26 partieron para Vigo, donde seguramente se encontraron con parientes del novio, y se hospedaron en el Hotel Continental (el mismo en el que 37 años antes se había hospedado la propia Emilia Pardo-Bazán) y dos días después tomaron en tren coche-cama rumbo a Madrid. Los recibos atestiguan sus consumiciones y la vida distendida y relajada de la que disfrutaron durante el viaje: dos comidas, un clarete, gaseosa, cafés… ¿Coste final de las consumiciones? ¡Casi 100 pesetas de entonces!

scan3A su llegada a Madrid la pareja de recién casados se hospedó en el Hotel Bristol. Aprovecharon la estancia en Madrid para visitar teatros (Historia de una escalera, de Buero Vallejo, en el Teatro Español; Don Juan Tenorio, de José Zorrilla, en el Teatro Nacional María Guerrero…), aunque también hubo momentos para disfrutar de espectáculos algo más frívolos, como el Desfile de Fantasías de “la famosa super-vedette Mary Merche” en el Teatro Lope de Vega, o un bolero de Gloria Lasso en el Salón-Bar Americano Erika, mientras que en el Teatro Alcázar asistieron a una opereta. Las facturas del Bristol atestiguan de la buena vida que se dieron mis abuelos durante su estancia en la capital: no sólo pagaron la habitación y los desayunos correspondientes a cada jornada (ocho días en total se hospedarían allí), sino que también tuvieron que hacer frente a gastos de lavado de ropa, llamadas telefónicas…

Mis abuelos, en El Retiro, durante su viaje de novios, 1949.

Mis abuelos, en El Retiro, durante su viaje de novios, 1949.

En Madrid también coincidieron con la hermana favorita de mi abuela y su (futuro) marido, quienes dejaron como recuerdo de la visita una curiosa y entrañable nota que dice: “Recuerdo de vuestra luna de miel y de nuestra luna de melocotón con nata.” Otro de ellos escribió: “Y con esperanza de tienda de campaña”. Mi abuelo, por su parte, añadió: “Al final marcha nupcial. Un día feliz.” Mi abuela, no menos romántica, escribió: “Días como este hay pocos en el año. Soy feliz.” Era el 4 de diciembre de 1949.

No acabaría ahí el periplo de mis abuelos, pues pronto emprendieron el viaje de nuevo, esta vez con destino a Valencia. Allí, de nuevo, se establecieron en un hotel (en esta ocasión, el Hotel Londres, donde se quedaron hasta el día 11). Resultado de la estancia: 1.216 pesetas sólo en gastos de hotel.

La vuelta a Galicia, y a la vida diaria, se realizó vía Madrid, pero no parecían tener prisa, pues el día 18 y 19 de diciembre encontramos de nuevo una factura del Hotel Bristol. De ahí partieron a las 17.25 de la tarde, rumbo a La Coruña, a donde llegarían al día siguiente, y a tiempo para pasar sus primeras navidades juntos y en familia.

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¿De qué Ronquete desciendes?

A falta de documentación que lo contradiga, puedo aseverar con bastante confianza que todos en España cuantos portamos el nombre de familia Ronquete entre nuestros apellidos (o entre los de nuestros antepasados) estamos emparentados. Ello se debe a que el apellido Ronquete, genovés en su origen como ya he escrito anteriormente en varios artículos, fue introducido en España (y concretamente en Galicia) por un ciudadano oriundo de la ciudad italiana allá por la segunda mitad del siglo XVIII. La falta de documentación no nos permite saber si este personaje, Nicolás Ronquete, llegó a las costas gallegas acompañado de otros genoveses, ni siquiera si vino con algún que otro pariente. En cualquier caso, hasta la fecha no se han encontrado pruebas que indiquen nada al respecto: Nicolás Ronquete, por lo tanto, vino a España solo.

No nos detendremos aquí ante las posibles razones que empujaron u obligaron a este aventurero genovés a dejarlo todo en su ciudada natal y asentarse en una región con la que, aparentemente, no tenía lazos personales ni profesionales. Sea como fuere, Nicolás arribó a la villa marinera de Noya, en la actual provincia de La Coruña, en torno al año 1770, y fue seguramente allí o en un pueblo cercano donde contrajo matrimonio con una oriunda, Manuela da Costa.

Gracias a los libros parroquiales que se custodian actualmente en Santiago de Compostela, sabemos que Nicolás y Manuela tuvieron hijos en al menos cuatro ocasiones entre 1784 y 1793. A ellos, pues no sabemos si entretanto hubo más hijos que no llegaron a ser bautizados, debemos sumar un hijo más, llamado Francisco Miguel, nacido en fecha desconocida (es muy probable que Francisco Miguel fuese el primogénito de la pareja, ya que lo encontramos citado en 1799, cuando contrae matrimonio en la iglesia parroquial de San Martín de Noya).

A partir de esa primera generación de Ronquetes nacidos en España, la familia comenzó a ramificarse y a poblar diferentes puntos de la localidad coruñesa. Sabemos que el hijo menor de la pareja falleció a tierna edad sin haber producido descendencia, por lo que la continuidad de la estirpe llegó a depender únicamente de sus cuatro hermanos mayores. Josefa, la única hija, contrajo matrimonio en 1813 y tuvo, que sepamos, al menos dos hijos varones que portaron el apellido Rey Ronquete. El apellido genovés se pierde, consecuentemente, a través de esta rama femenina, que se perpetuó hasta al menos la mitad del siglo XIX, cuando nacieron tres nietos de Josefa: José Luis Rey Rodríguez (1838-¿?), María Pilar Josefa Rey Rodríguez (1840-¿?) y Josefa Rey Rodríguez (1848-¿?).

Las familias de los tres hermanos restantes, Francisco Miguel, Rafael y Manuel Gabriel, son más fáciles de documentar gracias a lo único que es su apellido en la zona. Como ya he dicho con anterioridad, cualquiera que porte el apellido en España, ya sea Galicia u otra región del país, seguramente sea descendiente de uno de los tres hermanos, e invito a quienquiera que lea estas líneas a que me contacte y analicemos sus orígenes para demostrar así esta teoría y nuestro parentesco.

Volviendo al tema principal, he aquí una breve reseña de las vidas de los tres hermanos Ronquete, y de su amplísima descendencia:

Francisco Miguel Ronquete (c.1776-1820) era vecino de la Plaza del Tapal de Noya. Sus actividades financieras, gracias a las cuales cobraba intereses (lo cual era ilegal en aquella época), nos dan a entender que era prestamista, lo cual él disfrazaba a través de una curiosa artimaña: primero compraba propiedades a sus clientes, pero transcurridas varias semanas se las volvía a vender a su anterior propietario por un precio más elevado, o bien realizaba contratos de retrocesión de compra. Desconocemos la causa que le llevó a la tumba en 1820, aunque sabemos que testó antes de fallecer y que recibió los sacramentos de penitencia y comunión, por lo que se deduce que la muerte no le debió de sobrevenir repentinamente. En el terreno personal sabemos que contrajo matrimonio con la noyesa Josefa de Agra, que le daría dos hijos: Domingo Antonio y Ventura, ambos adolescentes cuando falleció su padre. El mayor de ellos, propietario de profesión, dejó amplia descendencia de su matrimonio, siendo mi línea la que descendiende de una de sus hijas. El menor, fallecido con 37 años, dejó tres hijos: Cesáreo (que sería médico), Ramón (que llegó a ser alcalde de Noya) y Pilar, casada con Alejandro Cadarso Rey (hermano del afamado Luis Cadarso) y madre de, entre otros, el diputado provincial y gobernador civil Alejandro Cadarso Ronquete.

Rafael Ronquete (1785-1818), de profesión desconocida, falleció prematuramente al ahogarse frente a las costas de Matasueiro. De su matrimonio con Isabel Saborido dejó cinco hijas (de las cuales al menos una falleció joven) y un hijo nacido póstumamente. Sólo dos de ellas parecen haber tenido descendencia: María (casada con Manuel Moares Briones) tuvo al menos seis hijos, mientras que su hermana María Josefa (casada con el notario eclasiástico Francisco Cándido Salanova Abad) tuvo siete. Una descendiente de esta rama, Mercedes Salanova Ronquete, se casó con su primo Eduardo Ronquete Paseiro, descendiente de Manuel Gabriel Ronquete, que sigue.

Manuel Gabriel Ronquete (1789-1865) fue el último de sus hermanos en fallecer. Casado con Juana Gudín de Agra (sobrina de Josefa de Agra, que como hemos visto estaba casada con su hermano mayor), enviudó en 1854 durante la epidemia de cólera que asoló Noya y acabó con la vida, además, de su hija Ramona. La pareja tuvo nueve hijos, de quienes descienden los Ronquete de Gran Canaria, Cádiz, Argentina y de Nueva Orleans. De una de esas ramas descienden los rebeldes Ronquete de Santa Cristina de Barro (Noya), que protagonizaron más de un escándalo y altercado con las autoridades a comienzos del siglo XX. De otra rama desciende Pilar Ronquete Calo, sobre quien he escrito un breve artículo, murió ahogada en Noya en 1972.

Para leer más sobre esta interesante familia, os invito a visitar mi página sobre el Proyecto Ronquete.

La iglesia parroquial de San Martín de Noya, de donde los Ronquete eran feligreses. Fuente: travel.rambler.ru.

La iglesia parroquial de San Martín de Noya, de donde los Ronquete eran feligreses. Fuente: travel.rambler.ru.

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