THE Genealogy Show 2019: ¡Os traemos muchas novedades!

Hoy os traigo algunas novedades sobre THE Genealogy Show, el nuevo evento que marcará vuestros calendarios el año próximo y al que espero que podáis asistir.

Como sabéis, la primera edición de esta conferencia tendrá lugar el 7 y 8 de junio de 2019 en la ciudad británica de Birmingham. El evento se desarrollará en el National Exhibition Centre (NEC), localizado a poca distancia del aeropuerto internacional que conecta Birmingham con ciudades como Barcelona, Málaga, Madrid, Palma de Mallorca o Santa Cruz de Tenerife. Para más información sobre cómo llegar, alojamiento, etc. podéis pinchar aquí.

Hace unas semanas se anunció el programa de ponencias que tendrán lugar cada día. El viernes, por ejemplo, tendremos la oportunidad de escuchar charlas tan variopintas como el copyright aplicado a la investigación genealógica, cómo novelar nuestros descubrimientos familiares, o cuáles son los errores más comunes que cometemos los genealogistas. Al día siguiente, sábado, los participantes tendrán ocasión de escuchar ponencias sobre cómo investigar nuestras raíces judías, la utilidad de las redes sociales para la genealogía, o los aspectos más novedosos de la genealogía genética. Para ver el programa completo, haz click aquí.

Además de contar con un amplísimo abanico de temas, el programa incluye oradores procedentes de todo el mundo, desde Yvette Hoitink y John Boeren, que nos hablará sobre la genealogía en los Países Bajos, a Ruth Blair, que arrojará luz sobre la investigación genealógica en Canadá. Yo mismo daré una charla (el sábado 8 de junio a las 12:30h) sobre la genealogía en España destinada a principiantes. También habrá ponentes procedentes de Escandinavia, Estados Unidos y la India.

El evento será una ocasión única para conocer genealogistas, tanto profesionales como aficionados, de todo el mundo, y una oportunidad idónea para intercambiar contactos, técnicas y experiencias. Aunque el idioma predominante será sin duda el inglés, también habrá participantes de España, Francia, Bélgica, los Países Bajos, Alemania… Si os interesa participar pero no se os dan bien los idiomas, poneos en contacto conmigo vía e-mail, Facebook o Twitter e intentaremos organizar una quedada hispanófona para que aprovechéis al máximo la experiencia.

La exhibición en THE Genealogy Show contará con la presencia de un gran número de asociaciones (en su mayoría británicas) y empresas (entre las cuales se encontrarán algunos de los nombres más importantes a nivel mundial). También se contará patrocinadores de fama internacional. Durante el evento, quienes lo deseen y necesiten consultar con un experto sobre un problema particular que hayan tenido en su investigación genealógica podrán hacerlo reservando un espacio a través de este enlace.

Las entradas para el evento ya están a la venta: hasta el 30 de septiembre de 2018 se aplicará un descuento, siendo el precio hasta entonces £13,50 (unos 15€) por día, ó £22,50 (unos 25€) para el evento completo. Los pases para las ponencias deberán abonarse al mismo tiempo que se compren las entradas para el evento, y dado que hay aforo limitado, se recomienda reservar plazas lo antes posible. Para comprar vuestras entradas seguid este enlace.

¿Necesitáis más información? Podéis contactar con los organizadores a través de su página web o bien siguiéndolos en Facebook y Twitter.

¡Nos vemos en Birmingham!

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El trágico destino de las tías de Ferrol

La ciudad de Ferrol, donde vivió mi familia a finales del siglo XIX.

Hace un tiempo dediqué un artículo, titulado Los tíos desaparecidos de Cuba, a los hermanos de mi bisabuelo, cuyo rastro se perdió para siempre en la isla caribeña. Mi bisabuelo, oriundo de la ciudad de Ferrol, también emigró a Cuba cuando era joven, siguiendo los pasos de al menos tres de sus hermanos, de un tío materno y de una tía paterna (aunque a diferencia de casi todos ellos, acabaría volviendo a España). En Galicia quedaban mis tatarabuelos, Nicolás Ramos y Baltasara Romero, que fallecieron con pocos días de diferencia en 1916, y las hijas del matrimonio, a la espera, deduzco, de que algún día pudiesen casarse, fundar sus propias familias, y quizás emprender el duro viaje del emigrante rumbo a Cuba.

Nicolás y Batasara tuvieron en total once hijos, de los cuales cuatro eran niñas: Flora, Amparo, Manuela y María Antonia. De todas ellas sólo he conseguido encontrar datos sobre Flora, cuya historia relataré en breves momentos, mientras que de las otras tres no sabía nada. Hasta ahora.

Nada puedo aseverar sobre el paradero de María Antonia, la más pequeña de todas, salvo que consta fallecida en 1916, y dado que no consta en los padrones de habitantes de Ferrol, deduzco que debió de fallecer a tierna edad. De hecho, cuando hace dos o tres años logré conseguir la partida de defunción de Nicolás y Baltasara pude constatar que por entonces, de sus cuatro hijas, sólo Flora seguía viva; era obvio que las otras tres habían fallecido antes que sus padres, pero no tenía forma de saber si habían muerto en la infancia, o si habían llegado a adultas. Una anotación en la partida de defunción de Nicolás ofrecía una pista curiosa sobre la tercera, Manuela, pues afirmaba que había fallecido dejando un hijo, sin mencionar el nombre o apellido de la criatura. Deduje por lo tanto que Manuela sí había llegado a edad adulta, y que para encontrar su partida de defunción debía centrar mi búsqueda en una muerte acaecida entre 1890, cuando Manuela tendría unos 17/18 años, y 1916, cuando murieron sus padres, y ella habría tenido 43.

La única referencia a Manuela en el padrón de habitantes de Ferrol, que se puede consultar de forma gratuita en FamilySearch, data de 1898, y se refiere a ella como soltera y viviendo con sus padres y su hermano, mi bisabuelo Guillermo. Armado con este dato, recientemente fui en persona al Registro Civil de Ferrol con el objeto de encontrar la partida de defunción de Manuela, pero la ausencia de índices y la falta de documentos digitalizados dio al traste con mis esperanzas. Más suerte tuve a la hora de buscar información sobre su hermana Flora, la cual yo sabía que se había casado en torno a 1890 con ni más ni menos que su tío Juan, el hermano de su madre.

Padrón de habitantes de 1898, que muestra a Manuela Ramos y su familia.

Siempre he oído que aquella unión, que algunos juzgarán incestuosa, estaba fundada sobre la fortuna que supuestamente había amasado en Cuba el tío Juan, y que obviamente no querían que se perdiese si éste se casaba con alguna dama ajena a la familia. El matrimonio apenas duró nueve años y produjo dos hijas. Durante mi reciente visita a Ferrol no sólo encontré la partida de nacimiento y defunción de la segunda, que según leyenda familia arruinó a su hermana y se gastó la fortuna paterna, sino que pasé un rato de lo más agradable con una biznieta de aquel bizarro matrimonio. Lógicamente algunas cosas mejoran con el paso del tiempo…

Mi siguiente parada fue el Archivo Diocesano de Mondoñedo, en Lugo, donde me propuse averiguar cuándo había fallecido Manuela. Mi búsqueda pronto dio sus frutos cuando consulté el tomo de difuntos correspondientes a la última década del siglo XIX, cuyo índice recogía la defunción de Manuela. Para mi gran alegría, en el índice también aparecía su hermana Amparo, y enseguida logré dar con los datos de sus respectivos entierros.

La primera partida que encontré fue la de Amparo, la cual murió la Noche de Reyes de 1895, a los 25 años de edad. En el momento de su muerte se hallaba casada con un tal Avelino Pantín Rico, de cuyo matrimonio dejaba hijos gemelos. Mi atención pronto se centró sobre dos entradas en la misma página, donde se recogían los entierros de dos niños llamados Avelino y Amparo Pantín Ramos, que habían fallecido con uno y ocho días de vida. Era evidente que Amparo había muerto durante o poco después del parto, pero sin una partida de defunción no me resultaba posible saber de qué. Así pues, contacté de nuevo con el Registro Civil de Ferrol, donde muy amablemente me emitieron las partidas de defunción de Amparo y de sus dos hijos malogrados, así como la partida de matrimonio de Amparo y de su marido Avelino. Amparo (madre) efectivamente falleció a causa de eclampsia apenas cinco meses después de haberse casado con Avelino; sus hijos fallecieron de una persistencia del agujero botal (en el caso del niño) y de incompleto desarrollo (en el caso de la niña), pues a menos que Amparo se hubiera casado embarazada, sus hijos debían todavía estar en el cuarto o quinto mes de gestación. Dado que los niños llegaron a vivir más de 24 horas, me inclino por la teoría de que Amparo se casó estando ya embarazada.

Sección de la partida de defunción de Amparo, confirmando que falleció a causa de una eclampsia.

Semejante tragedia no pudo dejar insensible a nadie en mi familia, y sin embargo jamás he oído hablar de esta tía que se fue a la tumba demasiado pronto. Con razón dos de sus sobrinas se llamarían Amparo, en su memoria, pero con ella y sus dos hijos la línea de Amparo se extinguió hace más de un siglo.

Torné mi atención hacia su hermana Manuela, que yo sabía había fallecido aproximadamente en la misma época. Mis peores presagios se cumplieron cuando di con su defunción, acaecida en 1899; Manuela, casada con Pastor Fernández, de profesión militar, se había casado en 1898, y menos de un año después sucumbía a una fiebre puerperal producida, como su hermana mayor, durante el parto. En esta ocasión mis pesquisas tuvieron un final ciertamente más feliz, pues averigüé que el hijo de Manuela, Pastor Fernández Ramos, llegó a sobrevivirla, y de hecho falleció a la edad de 83 años en 1982, según la esquela que encontré en la hemeroteca de La Voz de Galicia. Desgraciadamente nunca hubo relación entre él y el resto de su familia materna – no por ningún desagravio ni mal entendido, según me dice una tía-abuela mía, sino porque simplemente no había relación, aunque sabían de su existencia.

A pesar de la tristeza de mis hallazgos, sí me alegro de haber encontrado una línea colateral que de alguna manera perpetúa la línea de mis tías ferrolanas, las cuales habrían caído en el olvido de no haber sido por mi empeño en desenterrar sus historias individuales y darles el lugar en mi historia familiar que se merecen.

Parece ser, según la esquela, que Pastor Fernández Ramos no tuvo descendencia de su matrimonio con Fe Vega Pérez, pero si queda algún descendiente de este primo y le gustaría contactar conmigo, puede dejar un mensaje al final de este artículo.

Esquela de Pastor Fernández Ramos, el primo de mi abuelo del que nunca había oído hablar.

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1ª Edición de THE GENEALOGY SHOW 2019

Ayer, después de varios meses de suspense, por fin se anunció el lanzamiento oficial de un nuevo evento dedicado exclusivamente a la historia familiar y la investigación genealógica, THE Genealogy Show, que celebrará su primera edición el próximo año en la ciudad de Birmingham, Reino Unido. Podéis descargar el comunicado de prensa (disponible en inglés) pinchando aquí.

El evento tendrá lugar el viernes 7 y sábado 8 de junio de 2019 en el National Exhibition Centre (NEC) de Birmingham, donde hasta el año 2017 se celebraron las últimas ediciones del desaparecido Who Do You Think You Are? Live. Sin duda alguna, los próximos meses veremos un considerable incremento de información sobre este nuevo evento tanto en su página web como en sus cuentas en las redes sociales, por lo que no les perdáis ojo.

Este evento parece haberse gestado en un momento de lo más oportuno, cuando la repentina cancelación de Who Do You Think You Are? Live dejó a los genealogistas de este lado del Atlántico “huérfanos” del mayor evento genealógico en Europa. Pero, a diferencia de éste, THE Genealogy Show pretende ser mucho más inclusivo e internacional, al tener una visión más europea. Aunque el grueso de las actividades y charlas se darán, con toda seguridad, en inglés, el comité organizador espera poder atraer a genealogistas de países de hablar no-inglesa para fomentar un mayor intercambio de prácticas y experiencias entre participantes de diferentes culturas.

Así que de momento sólo tenéis que marcar vuestros calendarios y seguir los acontecimientos que THE Genealogy Show vaya incluyendo en su página web y en las redes sociales. ¡No olvidéis suscribiros a mi blog y a mi cuenta de Twitter para manteneros al día de todas las novedades!

Para más información:

 

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Los Ronquete de Luisiana

Llevar a cabo la investigación genealógica de un apellido poco común puede a veces plantearnos enormes obstáculos, pero a menudo es en realidad una suerte poder sobrepasar fronteras y poder seguir estandose seguros de que estamos siguiendo los pasos de una misma familia.

Esto mismo me sucedió cuando un día, dejando de lado el registro civil español y los archivos eclesiásticos, me decidí a probar suerte y buscar a la familia de mi tatarabuelo, los Ronquete, en buscadores que no sólo contienen información sobre España, como es el caso de FamilySearch o Ancestry.

En ambos casos, los resultados se centraron únicamente en una familia estadounidense asentada en el estado sureño de Luisiana. El progenitor de dicha familia era un tal Elías Ronquete, quien en 1874 emigró de España con la mirada puesta en Estados Unidos. Dado que el apellido Ronquete en España era tan poco frecuente entonces como lo es hoy, no me resultó difícil encontrar la partida de bautismo de Elías en los libros parroquiales de San Martín de Noya (La Coruña). Allí, este hijo de Jacinto Ronquete y Manuela de Ben recibió las aguas bautismales en 1856, pero la vida en Noya prometía pocas posibilidades para el hijo de un marinero (que además era el patrón del correo de Noya) y una humilde madre de familia.

Nueva Orleans a principios del siglo XX.

Siguiendo los pasos de dos de sus tíos maternos, que había emigrado a Nueva Orleans en la década de 1850 (uno de ellos llegó includo a caer en la Guerra de Secesión, luchando del bando confederado), Elías compró un pasaje de ida en tercera clase y embarcó en el SS Saint Louis, que recorría la ruta Liverpool-La Coruña-La Habana-Nueva Orleans. Tras varios días de travesía, Elías alcanzó la costa estadounidense en agosto de 1874, y a su llegada declaró tener 20 años (en realidad tenía 18).

Al principio, Elías Ronquete debió de lograr abrirse paso gracias al apoyo económico de su tío José Antonio de Ben, un comerciante tabacalero que llevaba una vida próspera en el sur americano. Al cabo de unos años, resuelto a afincarse definitivamente en América, Elías renunció a su nacionalidad española y pidió la nacionalidad americana; dos años después, el 17 de mayo de 1881 solicitó un pasaporte estadounidense  (17 de mayo de 1881), donde afirmó haber nacido en Noya, España en 1856. El documento resulta sumamente interesante, pues nos desvela su aspecto físico: medía “5 pies y 7 pulgadas” (aproximadamente 1,70 m.), tenía entradas, los ojos grises, la nariz grade, la boca mediana, el mentón mediano, pelo oscuro, y era de complexión clara, además de tener la cara alargada y llevar bigote.

Documento de Elías Ronquete donde declara abandonar su lealtad al rey de España para poder así asumir la nacionalidad estadounidense.

En lo personal también sabemos que Elías encontró una estabilidad de la que quizá no habría disfrutado en Noya (teniendo en cuenta que dos de sus hermanos fallecieron poco después de que emigrase a América, y el más pequeño también se vio obligado a buscar una vida mejor al otro lado del Atlántico, instalándose en este caso en Argentina). El 28 de enero de 1893 Elías Ronquete contrajo matrimonio, a los 37 años de edad, con una americana de nombre Virginia A. Ackerman. La pareja llegaría a tener cuatro hijos: Elías (1893), Leo (1894), Ramón (1896) y Genevieve Carmen Ronquete (1900).

Profesionalmente, Elías también logró abrirse paso en el Nuevo Mundo. Según el censo estadounidense de 1880 vivía con su tío José Antonio y la familia de éste (que incluía siete hijos) y trabajaba como dependiente en una tienda de ultramarinos – probablemente propiedad de su tío José Antonio. En el censo de 1900 lo encontramos nuegamente trabajando como dependiente, esta vez con residencia en el nº 916 de Aline Street, a muy poca distancia del famoso Barrio Francés de Nueva Orleáns y zona que resultó anegada por el Huracán Katrina hace no muchos años. Con él vivían por aquel entonces su mujer (sin oficio) y sus cuatro hijos menores de edad.

916 Aline Street, en Nueva Orleans, donde residían los Ronquete a principios del siglo pasado.

La apacible vida de los Ronquete se vio frustrada, como fue el caso de tantas otras de la época en América, por el estallido de la Primera Guerra Mundial. Elías no llegó a participar activamente en la contienda (tenía unos 61 años cuando Estados Unidos le declaró la guerra a las potencias centrales en 1917), pero sus dos hijos mayores, Elías Jr. y Leo sí parecen haber sido reclutados.

Afortunadamente para todos ellos, los muchachos sobrevivieron la guerra, pero de nuevo su apacible existencia se vio frustrada por la muerte de Elías el 22 de mayo de 1919, dejando viuda y cuatro hijos de edades comprendidas entre los 25 y los 19 años.

Documento de reclutamiento de Elías Ronquete Jr. en 1917.

Sabemos, por documentos publicados en línea, que Virginia (Ackerman) Ronquete falleció en octubre de 1932. A ella la sobrevivieron sus cuatro hijos, que fallecieron (exceptuando a Ramón) sin haberse casado y sin descendencia.

Leo Ronquete murió en Nueva Orleans el 24 de febrero de 1952, no sin antes haber sido llamado a servir una vez más a su país durante la Segunda Guerra Mundial. Su hermano Ramón casado en 1923 con Lydia M. Potier, falleció sin dejar hijos en 1971, también habiendo participado en la guerra. A él le siguió a la tumba su hermano mayor, Elías Jr., fallecido en 1972.

Con el fallecimiento de Genevieve Carmen, la benjamina de la familia, el apellido Ronquete  se extinguió en Estados Unidos tras apenas una generación. ¿Me pregunto si quedan personas en Luisiana que los recuerdan o incluso si tienen fotos de estos lejanos parientes?

Tarjeta de reclutamiento de Ramón Ronquete, 1942.

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Los Martínez de Barcelona

Me vais a tener que perdonar, pero últimamente estoy prendado de la familia Martínez, de la que desciendo a través de mi abuela. Recordaréis que el otro día os hablé de los Martínez Zárate, de Mugardos, descendientes de los hermanos Arturo y Ramón Martínez Hernández, dos sobrinos de mi tatara-tatarabuelo que se casaron respectivamente con Amalia Zárate Badía y Antonia Zárate Zárate (que eran además tía y sobrina, respectivamente). También hablé de un tercer hermano, Arsenio, cuya esquela me ayudó a descubrir la unión matrimonial entre su hijo, el Dr. Evaristo Martínez Parlatti, y una prima suya.

De quienes apenas hablé, sin embargo, fue de los otros hermanos que tenían Arturo, Arsenio y Ramón. Esto se debe principalmente al hecho de que hasta hoy desconocía prácticamente todo sobre ellos. Sus padres, José Martínez Fernández y Carmen Hernández de Dios, habían tenido otros cuatro hijos: José, Carmen, Evaristo y Miguel. De estos, sólo la línea de Miguel, que era militar, me resultaba familiar. Sabía que su matrimonio en 1902 con Concepción López Undabarrena había producido dos hijos, nacidos antes de la prematura muerte de ésta a los 25 años de edad; el hijo también fallecería joven, pero al menos sé que la hija sobrevivió a su padre. En segundas nupcias Miguel se casó con Purificación Almoyna Iglesias, y tuvo numerosa descendencia, dando así lugar a la rama de los Martínez-Almoyna.

Pero volvamos a los hermanos de Miguel. Gracias a las diversas hemerotecas online que estoy usando últimamente, he logrado conseguir la esquela del hermano mayor, José, que era oficial de telégrafos y que murió (deduzco que bastante joven) en 1913 en Pontevedra. Le sobrevivieron no sólo sus cuatro hijos, sino también su viuda, Rosario Martínez (que compartan apellido, y conociendo los demás casos de endogamia por esa parte de la familia, me hace sospechar que él y ella también fueran parientes).

Según la esquela de uno de sus sobrinos, sé que otro de los hermanos, Evaristo, se había casado con Elisa Marzoa, pero mi búsqueda en las hemerotecas gallegas no había dado frutos sobre su vida ni sobre su posible descendencia… hasta hoy. Recordé que, según mis notas, el padre de los Martínez Hernández había fallecido en Barcelona en los años 20. Sin una partida de defunción ni una esquela, comprobar ese dato me resulta por el momento imposible, pero me dije a mi mismo: “Si es verdad que el padre murió en Barcelona, es bastante probable que uno de sus hijos falleciese allí también”. Por ello decidí trocar la hemeroteca de La Voz de Galicia por la de La Vanguardia, que cubre los años 1881 hasta la actualidad.

En cuestión de segundos conseguí encontrar la esquela de Evaristo Martínez Hernández, fallecido en Barcelona en 1946. La escueta nota periodística menciona que era viudo de Elisa López Undabarrena. ¿De qué me suena ese nombre? ¡Pues claro! Era la hermana de Concepción López Undabarrena, casada con Miguel, el hermano de Evaristo. ¡Dos hermanos para dos hermanas! Me había despistado el apellido Marzoa, que se le había atribuido a Elisa en la esquela de su sobrino – y no del todo incorrectamente, pues he descubierto que el padre de las hermanas López Undabarrena se llamaba José López Marzoa.

La esquela de Evaristo Martínez Hernández no sólo me ha ayudado a confirmar el verdadero nombre de su esposa, sino que me da su domicilio (la famosa Vía Laietana de Barcelona) y su profesión: notario jubilado. Además, me aporta el nombre de cuatro hijos de los que nunca había oído hablar: Carmen (casada con el Dr. Ramón Tibau), José (casado con Carmen Sagrera), Arsenio (casado con Antonia Benesat, aunque podría ser Antonia Benasat) y Miguel Martínez López (casado con Josefa Paytuví). Con esos datos he conseguido las esquelas de Carmen (fallecida en Bellver de Cerdaña en 1974) y de Miguel (muerto en Barcelona en 1970), ambos con descendencia. ¡Cuántos descubrimientos!

No acaba ahí la cosa. Carmen Martínez Hernández, la hermana de Evaristo y los demás hermanos mencionados anteriormente, también acabó sus días en Cataluña. He descubierto, gracias a su esquela fechada en 1952, que estuvo casada con el Dr. Ángel López Murga, con quien parece haber tenido cinco hijos llamados Carmen, Ramón, Rosario, Rita y Concepción López Martínez, en quienes también se perpetúa la sangre de estos Martínez.

Todavía no he conseguido encontrar la esquela o la partida de defunción del patriarca de esta rama, José Martínez Fernández, pero dado que parece cada vez más plausible que falleciese en Barcelona, confío en poder tener novedades dentro de muy poco. Os mantendré informados.


  • Si eres un descendiente de José Martínez Fernández y Carmen Hernández de Dios, o tienes parentesco con cualquiera de sus descendientes, incluidos Pilar Tibau Martínez o los hermanos Martínez Paytuví, no dudes en ponerte en contacto conmigo vía e-mail.
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En búsqueda de los Martínez Zárate de Mugardos

Mugardos, cuna de los Martinez Zárate.

Hace años llegó a mis manos una copia de un manuscrito, fechado en 1946, que dejó mi bisabuelo y en el cual recogía memorias y recuerdos de su infancia y su familia. Aunque no habla en detalle de sus padres ni sus hermanos (doce llegaron a ser), sí menciona a sus abuelos, a varios primos y otras ramas más lejanas, sin dejar claro cómo o a través de qué parte de la familia estaban emparentados. Entre éstas, me sorprendió que mencionase a los “Martínez Zárate, de Mugardos” (localidad marinera muy cercana a la ciudad de Ferrol). Recuerdo buscar en vano, con los medios de los que disponía entonces, algo de información sobre esta rama de mi propia familia de la que nunca había oído hablar.

No fue hasta hace unos cinco años que conseguí contactar con el fallecido Juan Robatto Espiñeira, propietario de un árbol genealógico colgado en MyHeritage. Sin estar directamente emparentados, Juan amablemente accedió a darme algunos datos sobre esos primos que teníamos en común. Me dijo que los Martínez Zárate descienden de José Martínez Fernández (a quien ya tenía identificado como el hermano pequeño de mi tatara-tatarabuelo, y del cual no sabía prácticamente nada). Asimismo, me contó que José y su mujer, Carmen Hernández, habían tenido siete hijos, llamados José, Arturo, Carmen, Evaristo, Arsenio, Miguel y Ramón. De Miguel sabía que era militar, y que de sus dos matrimonios había quedado numerosa descendencia – incluyendo la rama de los Martínez-Almoyna y un hijo que desgraciadamente murió en la Guerra Civil luchando por el Bando Nacional. Pero, ¿qué más podía descubrir sobre los otros hermanos?

Juan me informó de que uno de ellos, Arturo, que era médico, se había casado con l mugardesa Amalia Zárate Badía, y que de dicha unión nacerían siete hijos. Curiosamente, durante una visita familiar a Mugardos, otro de los hermanos (Ramón) se quedó prendado de Antonia Zárate, sobrina de Amalia, y se acabaron casando – no sin antes romper él su compromiso con otra prima… De ese matrimonio también nacieron varios hijos, ¡también de apellido Martínez Zárate! No acaba ahí la saga familiar. Un hijo de Arturo y de Amalia se casó con Amparo Martínez Zárate (prima carnal suya al ser sus madres hermanas entre sí), dando así a una nueva generación, esta vez de apellido Martínez Martínez.

Conociendo el afán que estos Martínez tenían por casarse con parientes más o menos próximos, me empecé a interesar por la unión entre Carmen Martínez Zárate (otra hija de Arturo y Amalia) con un tal Evaristo Martínez. ¡Pero si Evaristo era el nombre de su tío paterno! ¿Estaba acaso ante un matrimonio entre tío y sobrina carnal?

Mi búsqueda para dar con información sobre el presunto novio, Evaristo Martínez Hernández, no dio resultados, pero gracias a una necrológica publicada en La Voz de Galicia en 1933, a la que he tenido acceso gracias a su hemeroteca online, pude encontrar una referencia a la muerte de Arsenio Martínez Hernández, el hermano de Arturo y Evaristo. Hoy mismo llegó la partida de defunción, la cual confirma que la muerte le sobrevino en Ferrol cuando tenía 63 años. El documento no menciona hijos, por lo que deduje que no tuvo descendencia de su matrimonio con Soledad Parlati Gómez.

La primera referencia que he visto a Soledad Parlati Gómez, en la partida de defunción de su marido.

Dado que Parlati es un apellido muy poco común en España, me dispuse a buscar en las hemerotecas online, y probando suerte en la Biblioteca Galiciana, en cuestión de minutos conseguí la esquela de la madre de los Martínez Hernández (donde precisamente se menciona a Soledad Parlati como hija política). Pero eso no fue todo. Buscando el apellido con una ligera modificación gráfica, convirtiendo el Parlati en Parlatti, pude conseguir la esquela del antedicho Arsenio Martínez Hernández. En esta ocasión mi perseverancia se vio recompensada cuando vi que no sólo se cita a su viuda, Soledad Parlatti, sino también a su hija política Carmen Martínez y a su nieto, Jesús Martínez.

Esquela de Arsenio Martínez Hernández, donde se recoge el nombre de su nuera y su nieto.

Con estos datos, mis sospechas se empezaron a centrar en el hijo de Arsenio y Soledad, hijo de nombre desconocido pero que evidentemente habría muerto antes que sus padres, por no mencionársele en la esquela de su padre. Me percaté del nombre de su viuda, Carmen Martínez, y me planteé una intrigante posibilidad: ¿podría ser ese hijo difunto el Evaristo Martínez que se casó con Carmen Martínez Zárate, la hija de su tío Arturo?

En cuestión de segundos obtuve la respuesta: una esquela, publicada en octubre de 1920, anunciaba la muerte del joven licenciado en medicina, Evaristo Martínez Parlatti, y mencionaba a sus padres, a sus suegros, y a su joven viuda, Carmen Martínez Zárate. ¡Bingo!

Esquela de Evaristo Martínez Parlatti, quien contrajo matrimonio con su prima carnal.

En resumen, Carmen Martínez Zárate no se casó con su tío Evaristo Martínez Hernández, como yo había sospechado inicialmente, sino que lo hizo con su primo carnal, Evaristo Martínez Parlatti. Debió de ser el tercer o cuarto matrimonio entre parientes celebrado entre descendientes de José Martínez Fernández y Carmen Hernández en apenas tres generaciones.

A este paso, creo que tendré que hacer una visita al cementerio de Mugardos para averiguar si alguno de sus descendientes se ha casado con algún otro pariente de los Martínez Zárate…

IN MEMORIAM
Juan Robatto Espiñeira
Genealogista

(1948-2014)

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La hemeroteca de La Voz de Galicia, disponible online

Portada de La Voz de Galicia, anunciando la muerte de Eva Perón.

Todos los que alguna vez habéis consultado una hemeroteca, os habréis percatado de la gran utilidad de que nuestros archivos tengan una versión digital, pues no sólo permiten (generalmente) el acceso remoto, sino que son en sí “copias de seguridad” en un mundo donde la versión en papel se encuentra cada vez más ausente.

Como investigador familiar desde hace años, comprenderéis mi alegría al tener conocimiento de que el diario La Voz de Galicia, fundado el 4 de enero de 1882 por Juan Fernández Latorre, ha lanzado recientemente su hemeroteca digital, dándonos acceso a todas sus publicaciones, desde la fecha indicada hasta la actualidad. La Voz se suma, así, al enorme abanico de diarios que ponen a disposición del público, y de forma gratuita, su repositorio archivístico (véase Galiciana: La Biblioteca Digital de Galicia).

El acceso a la hemeroteca de La Voz de Galicia es, como digo, gratuito, y llevar a cabo una búsqueda es tan fácil como introducir un término en el campo de búsqueda y acotar las fechas si ello fuera necesario. Acceder al artículo que nos interese requerirá registrarse, también de forma gratuita. El mayor inconveniente es que existe un límite de descargas mensuales, y una vez depasado, será necesario esperar un mes hasta volver a poder tener acceso, o bien crear una segunda cuenta.

Pese a esta incómoda (y en mi opinión, innecesaria) limitación, poder buscar en cuestión de segundos un hecho acaecido entre 1882 y el presente es una ventaja enorme para cuantos buscamos información sobre nuestros antepasados. Además, se recogen noticias de Galicia, España y el mundo entero, por lo que puede ser de utilidad para todo investigador y genealogista siempre y cuando la noticia fuese recogida en las páginas de La Voz. Con un poco de suerte, podremos encontrar referencias a nacimientos, anuncios de boda, esquelas, ecos de sociedad, incidentes, detenciones policiales, anuncios y hasta fotografías de nuestros antepasados.

Para acceder a la hemeroteca de La Voz de Galicia, simplemente seguid este hipervínculo: http://www.lavozdegalicia.es/hemeroteca/

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